2.1.14

PARASHAT BO – Reseñas a la luz de los comentarios Kedushat Levi y Noam Elimelej

PARASHAT BO (Shemot 10:1 – 13:16) – Reseñas a la luz de los comentarios Kedushat Levi y Noam Elimelej


KEDUSHAT LEVI: Comentario jasídico a la Torá escrito por Reb Levi Itzjak de Berditchev (1740 – 1810)
NOAM ELIMELEJ: Comentario jasídico a la Torá escrito por Reb Elimelej de Lizhensk (1717 – 1787)

            Humildemente, me propongo tomar parte de los comentarios exegéticos de estos dos Rebes, ambos discípulos del Reb Dov Ber de Mezritch, “el Maguid”, y luego de haber estudiado estos textos con mi Rab Damián Karo, poder presentarlos a ustedes.

שמות פרק י פסוק א
ויאמר יקוק אל משה בא אל פרעה כי אני הכבדתי את לבו ואת לב עבדיו למען שתי אתתי אלה בקרבו
“Dijo Adonai a Moshé: Allégate a Paró porque Yo he hecho pesado su corazón y el corazón de sus servidores, para operar Yo Mis signos, éstos, en medio de él”
Shemot (Éxodo) 10:1

KEDUSHAT LEVI
            Dos cuestiones:
            a) Hay que especificar el por qué dice el versículo “Allégate (בא) a Paró” mientras que en otros lugares del texto aparecerá “Anda (לך) a Paró”.
            b) ¿Por qué en la plaga de langosta (ארבה) está escrito “porque Yo he hecho pesado su corazón…”?

            Y se explica, que hay dos tipos de milagros que le son realizados a Israel: Que Dios castiga a los que le hacen el mal a Israel y les trae el mal; y un segundo caso, es que Dios cambia los sentimientos (su corazón) de los ministros y consejeros para bien acerca de Israel. Y de este último caso, encontramos, en el relato de Meguilat Esther, que el rey Ajashverosh no fue castigado, sólo Haman el malvado recibe castigo, pero sobre Ajashverosh, Dios hizo tornar su corazón para bien sobre Su pueblo, la casa de Israel. Y a esto se debe que en nuestra Torá aparezca una alusión (Remez רמז ), ya que cada una de las plagas dura un mes (tres semanas de advertencia y una semana de plaga -מכה- propiamente dicha),y a mitad del mes de Nisan ocurre la décima plaga, muerte de los primogénitos (מכת בכורות), y la plaga de langosta ocurre a mediados del mes de Shvat, treinta días antes de Purim. Y este es el “remez” que contiene la frase ‘porque Yo he hecho pesado su corazón’, ya que su corazón Me pertenece, y ya que Me pertenece, dice Dios, yo lo endurezco y también tengo la posibilidad de ablandarlo, y tornar para bien los corazones de los mandatarios hacia Su Pueblo Israel. Por eso, esto es una alusión al caso de Ajashverosh, que treinta días antes de Purim cambia sus sentimientos para bien.
            Con esto tendría resuelto el autor la cuestión “b)”.

            Ahora, sobre la cuestión “a)”, la porción del versículo que dice “Allégate a Paró”, surge un planteo, ya que ¿cómo podría acercarse Moshé mismo a Paró el malvado -הרשע-? Y así le dice Dios a Moshé: ve hacia Paró, es decir, acercate vos mismo a él. Y si dijeras ‘¿cómo sería posible que me acerque a un hombre malvado?’, te diré “porque Yo he hecho pesado su corazón”, y está entregado en mis manos, y sería un gran mérito si pudiera cambiar su favor hacia Mi pueblo, la casa de Israel.
            Es decir, ante el pedido de que el Tzadik (justo) se acerque al rashá (malvado), el mensaje divino sería en nuestro lenguaje, que Moshé, el tzadik, se acerque al rashá, el faraón, a ver si puede acercarlo a los caminos de la Teshuvá (arrepentimiento) y finalmente Dios decide ablandar el corazón del malvado.

            Otra breve explicación, relacionada con el orden de las letras del alfabeto hebreo, sobre la expresión באAllégate”, es que el orden inverso del abecedario es tomado como portador del atributo divino de דין ‘Din’ “justicia”, y empieza en esta parashá el final del juicio planteado por Dios hacia Egipto, que es donde Él demuestra lo que el final del versículo dice “para operar Yo Mis signos, éstos, en medio de él”.

            Una última exégesis sobre la misma porción, con una tonalidad diferente, es la que trae Reb Itzjak, sobre la base del libro Tana deBei Eliahu (תנא דבי אליהו), buscando el origen de esta kbedut lev ‘pesadez de corazón –כבדות לב-’ del faraón y su pueblo, entendiendo que todas las plagas son una devolución pareja “midá kenegued midá- מדה כנגד מדה-”, de los sufrimientos que hacen padecer a Israel.
            Alguien podría pensar que esta kbedut lev sería una excusa absolutoria para el faraón y los suyos, haciendo injustificadas las plagas, a lo que el autor responde diciendo que no hay chance de “abrir la boca” para los egipcios para excusarse y salvarse diciendo que cumplieron los decretos divinos, por cuanto Dios envió a Moshé a decirle al faraón “…Libera a Mi pueblo para que me sirva a Mí.” (Shemot 8:16), y no quiso el faraón liberarlo, queda demostrado que Paró no quiso cumplir con los decretos y mandamientos divinos, por cuanto todo lo que le hizo a los Bnei Israel, lo hizo con malicia -בזדון-, deseando oprimir a Israel, y por ello se hace pasible de las plagas. Y esto es lo que está escrito en el versículo “porque Yo he hecho pesado su corazón… para operar Yo Mis signos, éstos, en medio de él”, para que no tuvieran chance de “abrir la boca” los egipcios y decir que ellos quisieron obedecer los decretos divinos, por cuanto Paró se reveló contra Dios y dijo “¿Quién es Adonai…?” (Shemot 5:2), y no quiso liberarlos y cumplir con el mandato divino.

            Y continúa otra explicación, basada en un enunciado de la Guemará en el tratado de Ketubot 111A, donde aparece la expresión “tres semanas juramentó que no esclavizarían a ellos -בהן-, a Israel, en demasía”. El autor anticipa que será cómodo para él explicar la aparente redundancia en la aparición de la palabra a ellos (בהן). Vale decir, que no deberían oprimir a los hebreos más de la cuenta, sólo para cumplir con el mandamiento divino que ordenó que Israel esté en Galut/diáspora, y que no sea demasiado duro para el pueblo. El ejemplo sería el siguiente: el Rey (Dios) contrata un maestro/instructor (Egipto) para educar a su hijo (Israel). Cuando para corregirlo debe reprenderlo, este instructor sufre, y no lo reprende demasiado fuerte, sólo lo necesario para lograr su cometido. Es decir, no debe pasarse de la raya. Israel debía estar en el exilio, pero no sufrir tormentos y trabajos forzados. Los egipcios debían tratar con respeto a Israel. Hacer pasar vergüenza a los hebreos, no era el propósito de su paso por la tierra de Egipto. Y concuerda aparentemente esta opinión con la de Najmánides, ya que en Parashat Lej Lejá Dios le dice a Abraham: “porque extranjera será tu descendencia…” (Bereshit / Génesis 16:13), esto no incluía que le hagan el mal a la descendencia de Abraham, ni que arrojen a los niños varones al Nilo, ni que amarguen sus vidas. Entonces, ¿se debería castigar sólo por los excesos de los egipcios hacia los hebreos? De ninguna manera, ya que esos excesos ponen de manifiesto que la intención no fue en ningún momento cumplir con la voluntad divina, sino que, sólo actuaron con malicia y alevosía hacia Dios, odiando al Creador como enemigos, y por esto ellos sufren el castigo.



NOAM ELIMELEJ
            Al igual que a Reb Levi Itzjak, la expresión Allégate בא será el eje de sus planteos.
            ¿Por qué se ordena ‘en vano’ a Moshé que se acerque al faraón, si obviamente, al Dios haber cerrado su corazón, no lo escuchará? Explica Reb Elimelej que, cuando el Tzadik escucha o presencia las maravillas y santidades del Creador, él se enciende y se sigue elevando constantemente. En cuanto al Rashá, no es así. Ya que cuando él presencia uno de estos hechos maravillosos, retornará a la buena senda, pero sólo temporalmente, se ‘prenderá un ratito’, será algo pasajero y momentáneo. Pero al poco rato, será otra vez como un perro husmeando en sus propios desechos.
            Sería necesario que el Tzadik le hable todos los días al Rashá, que torne esa tarea en algo diario y constante, que haga fija la tarea de encender la velita, empeñando gran parte de su tiempo. Ofrezco el ejemplo empleado por mi Rab, de que podría haber dos clases de empleados en un negocio: Uno, al que una vez que se le dan las indicaciones, ya empieza a hacer todo solo, sin necesidad de repetirle nada luego. Otro, al que el encargado debe repetirle constantemente sus tareas y corregirlas día a día. Ese es el sentido de que se use el término בא  ve / allégate, que implica constancia y persistencia, ya que el otro término sugerido, לך anda devendría en ser algo aleatorio y no fijo.
            Sobre la base de lo que venimos hablando, sigue el autor diciendo que, en el sentido de lo anterior, lo que reza el versículo porque Yo he hecho pesado su corazón…, para operar Yo Mis signos “ototai” ‘אתתי, en realidad quiere decir “otiotai” אותיותי הקדושים, mis letras santas, mis enseñanzas sagradas. O sea, que el Tzadik debe acercarle día tras día las enseñanzas sagradas al Rashá, de modo tal que persistan en su interior por largo tiempo y no que luego de prestarte atención una vez, al poco rato vuelva a su anterior camino, como vimos antes. Esta labor, recae totalmente sobre el Tzadik, no así sobre el Rashá. Esto también se ve reflejado en la Hagadá de Pesaj, donde el hijo malvado se sienta junto al hijo justo, para que pueda aprender de él.
            Siguiendo el mismo hilo conductor, se pregunta el autor por qué no se utiliza en este caso la palabra מופתי –muftai-, mis maravillas, y si  אתתי –ototai- mis signos. Esto se explica porque encontramos dos significados para ‘ototai’, por un lado, signos, y por el otro lado, letras -אותיות-, como se explicara. Esto implica que el Tzadik presencia una vez maravillas y le es suficiente. Y entonces, ¿Por qué Moshé/Tzadik tiene que ir varias veces a hablar con el faraón? Para darle la posibilidad a Israel de subir otro escalón, y eternizar de este modo el mensaje para las generaciones.

            Una vez más sobre el término בא Allégate, se toma en cuenta el comentario de Rashi, que dice Allégate a Paró y adviértele. ¿Para que necesita Rashi decir esto? Es porque Dios le dice al Tzadik ‘toma el asunto divino en tus manos y que se eleve Mi memoria por siempre’. Ya que este es el “disfrute תענוג divino” mejorar e influir todos los mundos y todas las criaturas. Y ya que su influencia es mucha, no podemos recibirla sino a través de un intermediario (ממצא), y ese es el Tzadik. Respecto a estas influencias, dice que a través del Tzadik se influye a todos incluso a aquellos que no están capacitados de recibirla directamente. Vendría a ser algo así como que el Tzadik no tiene nada propio ni que le pertenezca, el recibe de arriba y distribuye lo que viene de “casa central”, él de por sí no tiene nada. El Tzadik hace Guemilut Jasadim, actos de bondad, y a través de ellos, reparte las influencias que recibe de arriba.
            Haciendo una interpretación del versículo 4 del Salmo 136 לעשה נפלאות גדלות לבדו כי לעולם חסדוAl único Hacedor de grandes maravillas, pues Su merced es infinita”. לעשה נפלאות גדלות לבדו implica que todo el bien que Él hace para con Su pueblo, lo hace directamente, mientras que  כי לעולם חסדו significa que a través del Tzadik Le hace el bien a todos los seres humanos.
            El Tzadik para dar tiene que empequeñecerse/achicarse a sí mismo para recibir y de este modo luego ensancharse para dar: si no crece no da, como si de un fuelle se tratara. Esto lo vemos también de la letra צ, primera de la palabra Tzadik, que recepta a través de la י que la encabeza, pequeña letra, para recibir de Dios, y debajo está la נ, que es ancha para dar a los demás.


Para cerrar, dejo un puñado de cuentos jasídicos “al azar” sobre estos dos rabinos.

NOCHE DE PESAJ
            Poco después de ser recibido Rabí Levi Itzjak como rab por la comunidad de Berditchev, rogó con gran ardor en la primera noche de la Fiesta de Pesaj y tantas horas duraron sus plegarias que la congregación se cansó de esperar, concluyó sus oraciones y se retiró cada uno a su casa para preparar la comida del seder. Sólo un hombre quedó, uno de esos pobres vagabundos que van de un sitio a otro, quien, según la costumbre, debía tomar la comida festiva en casa de uno de los vecinos. Le habían dicho que el judío que estaba leyendo la plegaria sería su anfitrión y, fatigado por el viaje diurno, se reclinó sobre un banco y pronto se quedó dormido. Entretanto, el rabí había concluido la silenciosa Oración de las Bendiciones (Amidá). Al ver que todos se habían ido a sus casas, exclamó: “¡Oh ángeles, ángeles de lo alto! ¡Bajad en este día sagrado en alabanza del Señor, bendito sea!” A lo cual el forastero despertó a medias de su profundo sueño. Aún soñoliento y deslumbrado, oyó alzarse en la casa un sonido atronador y se aterró hasta lo más íntimo de su ser. Pero el rabí recitaba los himnos con profundo regocijo. Entonces vio al forastero y le preguntó por qué sólo él había permanecido. El hombre, ahora despierto del todo, le dijo cómo había sucedido, y el rabí le pidió que compartiera con él la comida del Seder. Pero el forastero, tímido, no osaba aceptar. Parecía temeroso de que – en vez de comida – se le sirvieran palabras secretas de efectos mágicos. “Tranquilízate”, dijo el rabí, “comerás en mi casa lo mismo que comerías a la mesa de cualquier vecino”. Entonces el hombre decidió ir con él. (Cuentos Jasídicos. Los primeros maestros II. Martín Buber. Página 51/52).-

SU RELOJ
            Cuando Rabí Elimelej decía la Oración de Santificación del Shabat, de vez en cuando sacaba su reloj y lo miraba. Pues en esa hora su alma amenazaba con disolverse en bienaventuranza, de modo que él miraba su reloj para afirmarse en el tiempo y en el mundo.
EN SINAÍ
            Dijo Rabí Elimelej: “No sólo recuerdo cómo todas las almas de Israel permanecieron junto a la ardiente montaña de Sinaí; incluso recuerdo qué almas estaban a mi lado.”

(Cuentos Jasídicos. Los primeros maestros II. Martín Buber. Página 102/103).-

30.10.13

PARASHAT TOLEDOT

            “Volvió Itzjak y cavó los pozos de agua – que habían cavado en los días de Abraham, su padre – y que habían obstruido los pelishtim, después de la muerte de Abraham y él les asignó nombres, los mismos nombres que les había asignado su padre. (Bereshit 26:18).
            Promediamos el libro de Bereshit (Génesis), y nos encontramos un relato tras otro. Elijo centrarme en este relato, para resaltar la figura de nuestro patriaca Itzjak, de quien muchas veces se dice que no tiene los méritos de su padre, ni llegará a los logros de su hijo.
            Abraham Avinu es el primero en desligarse de las ataduras de la idolatría, eligiendo y siendo elegido para ser estandarte del mensaje divino.
            Iaacov Avinu, nieto de Abraham, será el padre de Israel, siendo que de sus hijos vendrán las doce tribus.
            Itzjak, que hace dos parashiot fue atado al altar, hoy enfrenta todo tipo de vicisitudes: Hambrunas, trato con reyes extranjeros, destierros, nuevos caminos y nuevas oportunidades.
            Los méritos de Abraham para ser llamado “Avinu” - nuestro patriarca, son sobrados. Y entonces viene la pregunta, Itzjak… ¿Cuáles son sus méritos?
            Volvamos al versículo que encabeza este escrito, y analicemos que nos dice.
            “Volvió Itzjak”: Volvió por el mismo camino y a los mismos lugares que lo hiciera su padre.
             “y cavó los pozos de agua”: El agua, fuente de vida. Donde encontramos agua la vida es posible y puede continuar.
            “y que habían obstruido los pelishtim, después de la muerte de Abraham”: Siendo su padre el que había encontrado esa agua, y se había ocupado de cavar y mantener esos pozos.
            “y él les asignó nombres”: De este modo haciendo propias estas fuentes, y responsabilizándose de su mantenimiento y nutriéndose de ellas.
            “los mismos nombres que les había asignado su padre”: ¿Casualidad? ¿Causalidad?

            ¿Qué pretendo mostrarnos con esto?
            Nuestra Torá, en muchas ocasiones, es comparada con el agua. Según nuestras fuentes, sin beber agua, no puede vivir el ser humano más de tres días.
            Nosotros, concientemente o no, recorremos un camino día a día. Muchas veces podemos estar pasando por el mismo lugar que pasaron nuestros anteriores, sin siquiera darnos cuenta.
            ¿Cómo sabía Itzjak el nombre que su padre le había dado a los pozos? Esto no puede ser casualidad. Abraham, imaginemos, le enseñó a su hijo por cual camino debía ir, que pozos le pertenecían, de cuales beber y como llamarlos e identificarlos.
            Los hijos, nuestra descendencia, nuestra continuidad. Imaginamos para ellos tantas cosas, les soñamos tantos sueños anticipadamente.
            ¿Qué les damos para lograrlo? ¿Habrá que imponerles nuestras convicciones? ¿O simplemente habrá que nutrirnos nosotros de esa “agua” y enseñarles cual agua hay que beber para que ellos elijan luego?
            ¿Qué hacemos con tantos interrogantes? ¿Poseemos las respuestas? Quizás no. Pero tenemos muchas preguntas. Hay un camino recorrido por nuestros anteriores, donde cada uno de nosotros sabe bien cuales son las fuentes de donde se puede beber.
            ¿Será que nosotros, como Itzjak, tendremos la fortaleza para volver a esas fuentes, nutrirnos en sus manantiales y volver a elegir nuestro camino?
            Entiendo eso como un gran mérito de Itzjak Avinu. Ser fuerte para superar, seguir y recuperar lo que es de él. Seamos fuertes también nosotros para recuperar y volver a elegir lo que es nuestro, la tradición milenaria de nuestro pueblo.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ!
Meir Szames
Seminarista

“Así como el agua va cayendo de a gotitas, y esas gotitas se convierten en ríos, así es la Torá, el ser humano va estudiando dos cositas por aquí, dos cositas por allá, y se hace un fuerte río que fluye”
Shir Hashirim Rabá

 ומה מים יורדין טיפין טיפין ונעשית נחלים נחלים כך תורה אדם למד ב' הלכות היום וב' למחר עד שנעשה כנחל נובע
שיר השירים רבה (וילנא) פרשה א

9.9.13

IOM KIPUR 5774 ¿Por qué motivo pedimos “perdón”?


                Nos encontramos una vez más todos juntos, enfrentándonos a lo que muchos consideran, el día más estremecedor del año. Día de emociones, de recuerdos. Día indicado por nuestra Tradición, como el día específico para pedir perdón. Pero, ¿cuál es la transgresión que da origen a este día temible?
                Para entender un poco más sobre este día, recurriremos a la Torá (Biblia) y a Nuestros Sabios para ver que tienen para decirnos al respecto.
                Luego de la salida de la esclavitud de Egipto, los hijos de Israel teníamos dos objetivos: recibir la Ley y la Tierra Prometida.
                Por ello, una vez liberados maravillosamente de la tierra de Egipto, nos dirigimos al Monte Sinaí, a recibir la Torá, una de las finalidades fundamentales de tan larga espera.
                Una vez llegados al pie del Monte Sinaí, se desarrollaran varios eventos, que pueden ser agrupados en tres períodos de cuarenta días y cuarenta noches cada uno, donde Moshé subirá y bajará del Monte: 1) Luego de la entrega de la Torá al 17 de Tamuz, donde se encontrará con el becerro de oro y quebró las primeras Tablas; 2) Después, pasará cuarenta días implorando y pidiendo la expiación para el Pueblo por tan grave transgresión; 3) En Rosh Jodesh Elul recibirá la Orden Divina de tallar las dos tablas de piedra como las primeras (Shemot – Éxodo 34:1. Ver comentario de Rashi a Shemot 33:11).
                Este tercer período de cuarenta días y cuarenta noches, culminará el 10 del mes de Tishrei, conocido como יום הכיפורים Iom HaKipurim “Día de las Expiaciones”.
                He aquí el origen bíblico de éste día. Es decir, venimos a pedir perdón por adorar un falso ídolo. Claro está que en ocasión del relato bíblico, no fue todo el pueblo detrás de la idolatría, sin embargo, al ser responsables los unos por los otros, todos nos presentamos a obtener el perdón por el error.
                Esto resultará en diversas leyes y costumbres para Nuestro Pueblo, por ejemplo, desde el principio del mes de Elul (mes previo a los Iamim Noraim) tocaremos y escucharemos el Shofar cada mañana; se rezaran oraciones y rogativas para obtener absolución (Selijot); y también tendremos la oportunidad de realizar nuestro balance personal del año que dejamos (Jeshvon Nefesh).
                Así como Moshé, que no tuvo nada que ver con el becerro, y se cargó al hombro el pedido de absolución ante Dios, así también nosotros debemos cerrar este período de cuarenta días de balance, haciéndonos cargo obviamente de lo personal, pero sin dejar escapar lo colectivo, por lo cual también responderemos en estos Iamim Noraim.
                Al respecto, dice el pasaje bíblico de Bemidbar – Números 14:20, que cantaremos en Iom Kipur, “Dijo Adonai: ‘He absuelto según tu palabra’” ויאמר ה' סלחתי כדברך (Vaiomer Adonai, salajti kidvareja). Que así como Dios se reconcilió con alegría y de todo corazón con Israel, y le entregó las segundas Tablas de la Alianza, así podamos nosotros reconciliarnos con aquellos que nos encontramos distanciados en lo personal, y con nuestra Tradición milenaria en lo colectivo, recibiéndola con alegría.

¡SHANA TOVA UGMAR JATIMA TOVA!

שנה טובה וגמר חתימה טובה!¡
מאיר שמש

Meir Szames
Seminarista

“Soñemos como si fuéramos inmortales y vivamos como si fuera el último día”
Rabino Damián Karo



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31.7.13

ELECCIONES

                         
                “Todo está previsto pero el hombre tiene el libre albedrío; el mundo es juzgado con benevolencia pero todo depende de la mayoría de nuestras acciones[i] (Pirkei Avot 3:15)
                Esta mishná del Tratado de Avot es una de las fuentes centrales en lo que respecta al “libre albedrío” o como es llamado en hebreo “libre elección” (בחירה חופשית).
                El Rab Ovadia de Bartenura comenta al respecto: “Todo lo que el ser humano hace hasta en su mayor intimidad está ‘descubierto’ para Él. Y el permiso está dado, es decir, que está en manos del ser humano hacer el bien y el mal, como está escrito “Mira: he dado ante ti el día de hoy: la vida y el bien; la muerte y el mal.” (Debarim – Deuteronomio 30:15)”. Y sigue citando al RaMBaM, “Toda acción humana, lo pasado y lo que se hará en el futuro, todo es sabido por Él, y no por eso debes decir: por cuanto el Santo Bendito Él sabe todo lo que hará el ser humano, luego el será responsable por su accionar, de que sea justo o malvado, porque la posibilidad está en sus manos, de hacer lo bueno y lo malo, y no hay nada que lo obligue/fuerce a ello”.
                Les pido me acompañen en un breve abordaje sobre este tema.

                Llama la atención la facilidad que tenemos para deslindar responsabilidades, echar culpas en otros, en lugar de asumir la parte que nos toca en este ‘juego’ que llamamos ‘vida’.
                La Torá nos dice “…la vida y la muerte he dado ante ti, la bendición y la maldición… Habrás de elegir la vida…” (Debarim 30:19). Algunos podrán decir que este ‘juego’ son fichas de dominó puestas en filas, que cuando uno da el primer movimiento todo se desencadena irremediablemente. A mi me parece más un juego de naipes, donde dentro de la baraja tenemos diversas opciones y es cada ‘jugador’ el que elige su forma de jugar.
                Supongo que muchas veces no somos concientes de lo que desencadenamos con lo que hacemos y decimos, pero asimismo, en la mayoría de los casos tenemos la chance de volver a ‘repartir’ y comenzar una nueva partida.
                Nuestra palabra, que tantas veces empeñamos en conversaciones vanas, es la misma con la cual Dios crea el mundo, y es la misma con la cual el ser humano le da nombre a las creaturas, como lo leemos en el Bereshit – Génesis. Incluso cuenta el Midrash[ii] que el ser humano le puso su nombre a Adon-i, nombrándolo como “el señor de todas las creaturas”. Ahí tenemos un aspecto a cuidar y hacernos responsables: las palabras que empleamos.

                Es inevitable para mi asociar el libre albedrío/libre elección con la responsabilidad. Parece un juego de palabras, que en hebreo tiene sentido. ‘Responsabilidad’ se dice “ajraiut אחריות” y ‘Otro’ se dice “ajer אחר”. Saber que lo que nos hacemos a nosotros mismos es probable que se lo hagamos a los demás, o que afecte a los demás. Es ahí donde el concepto de pasarle responsabilidades a los ‘otros’ (ser humano, Dios, mundo, destino, fatalidad, excusas, etc.) no alcanza. Un ejemplo chiquito de esta idea: No estudiar para un examen y luego responsabilizar a otros por salir mal:“mamá, la profesora me tiene bronca…” suena infantil.
                Ahora busquemos un ejemplo bíblico clásico: Entre tantos, vayamos a Bereshit, y encontrémonos con la situación ‘perfecta[iii]’ en la que se hallaba el ser humano en el Jardín del Edén: no trabajaba, no sufría enfermedades, no moría. Y tenía una sola regla: no comer del árbol del bien y del mal. En ese momento aparece la ¿malvada? serpiente y lo induce a comer del fruto prohibido. ¡Claro! Es culpa de la serpiente, del otro. Qué fácil se resuelve, el hombre dice que fue la mujer; la mujer dice que fue la serpiente, y así nos vamos ‘pasando la pelota’ unos a otros. Entonces, otro aspecto a atender podría ser tener cuidado con lo que o a quien escuchamos, de quienes tomamos ejemplo y consejo.

                Dice mi Rab Damián Karo “Ser responsable es poder responder por las propias elecciones. Si elegimos libre y concientemente el resultado siempre será positivo…”[iv]
                Y puede llegar a ser así. Si cada uno de nosotros meditara la siguiente acción que va a realizar, pensando si uno está siendo fiel a lo que cree con eso que va a hacer, teniendo en cuenta a los demás, a ese ‘otro’ con quien nos cruzamos en esta vida.
                Podríamos buscar un cambio, y de este modo dejar de tercerizar nuestra responsabilidad.

                En definitiva, me resulta más agradable al intelecto pensar, siguiendo la opinión del RamBaM, que cada uno elige lo que hace[v]. Sin responsabilizar a nadie por nuestras elecciones, siquiera a Dios (y no por esto disminuye Su Grandeza).
                ¿Tenemos que elegir? Si vamos por la opción del “sí”, debemos responsabilizarnos y elegir.
                Seguir esclavizados, en la estrechez de un Egipto que no elegimos, haciendo ladrillos y adorando falsos ídolos. Es una posibilidad, válida por cierto. Pero te propongo que sea tu elección, no la de otros.
                Espero te haga feliz elegir otras opciones de las que se nos ofrecen, una elección personal, plena y conciente.
                Quizás nos interese la posibilidad de ser parte de un pueblo que elige mantener su identidad viva y pujante a través de los milenios. Ahí te acompaño. El Rab Edery dice: “El ser humano no ejercita su libre albedrío enfrentándose a un mundo de valores neutrales[vi]”. Y agrego yo un pedacito de un Salmo que leemos y cantamos Shabat por la mañana “Los preceptos de Adon-ai con su pureza, iluminan los ojos[vii]”.

                Al fin y al cabo, elijas lo que elijas, vas a estar acompañado. Como dice el Talmud, “por el camino que el ser humano desea ir es acompañado[viii]”.

Meir Szames
Seminarista

Para Javier Efrón, de quien disfruto su amistad sincera y que en una charla hace años me enseñara la Mishná que encabeza este escrito.




[i] En hebreo: הכל צפוי והרשות נתונה ובטוב העולם נדון והכל לפי רוב המעשה
[ii] Bemidbar Raba, Parashat Jukat 19: 3
[iii] El RaMBaM dice que Adam antes de su desobediencia era perfecto. Ver Guía de los Descarriados, Primera Parte, Capitulo II
[iv] Rabino Damián Karo, VIVIR SIN ETIQUETAS, 1a ed., Buenos Aires, Ediciones B, 2013. Pág. 61
[v] Ver Mishné Torá, Hiljot Teshuva, en especial Capítulo 5 Halajá 2.
[vi] Rabino Marcos Edery, Libro de Deuteronomio, 2a ed. 5754-1994, Editorial Sinaí, Tel Aviv, Israel. Comentario a Debarim 30:19 pág. 242
[vii] Salmos 19:9. En hebreo ""מצות יקוק ברה מאירת עינים Explican los comentaristas que se refiere a los “ojos espirituales”
[viii] ״בדרך שאדם רוצה לילך בה מוליכין אותו״ (מכות י ע״ב)

13.6.13

PARASHAT JUKAT “La pregunta”

                La Parashá de esta semana empieza con el ritual de la Pará Adumá, vaca bermeja / roja, (Bemidbar – Números, capítulo 19) que tenía por finalidad purificar ritualmente a los hijos de Israel y permitirles volver a acercarse a lo sacro. Este precepto es de difícil comprensión, y figura en Kohelet – Eclesiastés que ni siquiera el Rey Shlomó pudo explicarlo.

                A continuación nos encontramos con la muerte de Miriam, hermana de Moshé, y seguidamente el pueblo se queda sin agua para beber, hechos que el Midrash conecta, diciendo que con la desaparición física de Miriam se secan las fuentes que abrevan al pueblo de Israel.
                “Mas no había agua para la asamblea; y ellos se congregaron contra Moshé y contra Aharón. Contendió el pueblo contra Moshé y se manifestaron diciendo: ‘Y ojalá hubiésemos perecido al perecer nuestros hermanos ante Adonai!’ ” (Bemidbar 20:2-3)
                El sabio Ibn Ezra nos explica que estamos en el año cuarenta desde la salida de Egipto, y que se trata de una “asamblea” conformada por una nueva generación, ya que todos aquellos hombres que a la salida de Egipto eran de veinte años o más habían muerto en el desierto, a causa del evento de los “exploradores” (Parashat Shlaj – Bemidbar capítulo 14).
                Al encontrarse la nueva generación en esta situación de apremio, lo que hacen es reclamar por agua. Al ser un reclamo justo, ellos no reciben ningún tipo de castigo a pesar de sus fuertes protestas.
                Entonces, Dios da la solución para tan grave problema: “Habló Adonai a Moshé diciendo: ‘Toma la vara y congrega a la asamblea, tú y Aharón tu hermano, y hablaréis a la roca ante los ojos de ellos y dará sus aguas; y les sacarás a ellos aguas de la roca y darás de beber a la asamblea y a sus animales’ ”. (Bemidbar 20:7-8)
                ¿Qué situación tenemos? Hay un recambio de generación. Los mayores ya no están, y los jóvenes no saben de que modo conseguir el agua.
                Vemos airadas quejas de la nueva generación: “Y para qué habéis traído a la congregación de Adonai a este desierto, ¿para morir allí nosotros y nuestros animales? Y ¿para qué nos habéis hecho ascender de Egipto para traernos a este lugar malo? … ”. (Bemidbar 20:4-5)
                Ante la situación desfavorable, el pueblo ya no tiene nada que ver con el proyecto colectivo. Ya no hay recuerdo de las bondades pasadas. Me recuerda a la expresión “los amigos del campeón”. Pero sobre todo me hace pensar en el hijo malvado de la Hagadá de Pesaj que dice sobre el Seder “¿Qué significa este ritual para ustedes?” y de este modo se desliga de la suerte de su pueblo, por lo cual se le responde duramente. Y parece que algo de esto es lo que hace Moshé Rabeinu: “Congregaron Moshé y Aharón a la congregación al frente de la roca y les dijo a ellos: “Escuchad ahora los rebeldes, ¿acaso de esta roca os vamos a sacar agua?”. Elevó Moshé su mano y golpeó la roca con su vara dos veces; salieron aguas copiosas, bebió la asamblea y sus animales.” (Bemidbar 20:10-11)
                El pueblo se queja airadamente, y Moshé responde con dureza. Los trata mal injustamente.
                La sanción no se hace esperar, leemos en el versículo 12 “Dijo Adonai a Moshé y a Aharón: ‘Puesto que no habéis creído en Mi para consagrarme ante los ojos de los hijos de Israel, por lo tanto no habréis de traer a esta congregación a la tierra que Yo les he dado a ellos’ ”.
                Moshe trata mal al pueblo, golpea a la roca en lugar de hablarle. A él y a su pueblo les sucede lo mismo: no pueden dialogar. No pueden hablarse con respeto, poniendo atención a lo que el otro tiene para decir. Todo es tomado a título personal. Todo es usado para ofender al otro.

                De aquí podemos extraer una pregunta fundamental: ¿Por qué Moshé, habiendo sido el líder del pueblo durante su travesía por el desierto durante cuarenta años no podrá ver por un hecho momentáneo y arrebatado la tierra prometida que tanto anhelaba ver?

                Nuestra Tradición nos plantea varias posibilidades que comento sucintamente: a) no permite que el pueblo vea como Dios puede hacer que con palabras de una roca brote agua; b) no entrará por haber golpeado la piedra en vez de hablarle como Dios se lo había ordenado; c) el pecado de Moshé habría sido ofender al pueblo, al calificarlo de ‘rebelde’, cuando en realidad sólo pedían agua (Maimónides); d) era la segunda vez que ponía en duda la capacidad de Dios (según el Midrash Rabá la otra oportunidad fue en Bemidbar 11:22 cuando pone en duda que Dios pueda proveer de carne a todo el pueblo); y así podría seguir citando fuentes que den razones para todos los gustos para la pregunta que se nos plantea.

                En definitiva, si hoy me preguntaran a mí, podría llegar a pensar que el castigo recibido por Moshé es debido a los males que acarrea la falta de dialogo.
                La incapacidad que tenemos a veces de poder prestar atención al prójimo, a ese otro que quizás nos quiere decir algo y sin siquiera oírlo ya sabemos que respuesta certera le tenemos que dar.
                La imposibilidad que de vez en cuando nos aqueja de no poder expresarnos de buena manera, afables y calmos.
                Sobre todo, la falta de habilidad para poder validar los argumentos del otro, entregándonos al facilismo de soslayar y desdeñar a quien quizás piense distinto a nosotros.

                Así como no se entiende o es difícil de explicar el ritual de la Pará Adumá, también es difícil entender y explicar la incapacidad de diálogo que muchas veces nos aqueja.
                Preguntémonos que tenemos que mejorar, en que fallamos cuando nos comunicamos con nuestros semejantes. Lo cortés no quita lo valiente.
                Que podamos escuchar y ser escuchados, que podamos ver en el otro a un prójimo al que podamos amar.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ!!!!

 “Ben Zomá dice: … ¿Quién es valiente? Aquél que domina sus pasiones: pues así está dicho (Proverbios 16:32): ‘el paciente es mejor que el fuerte, y el que domina sus pasiones supera al conquistador de una ciudad’ …” (Pirkei Avot 4.1)

Meir Szames
Seminarista



Para mi primo Guillermo, quien ya hace años fuera el primero en plantearme esta pregunta, la cual no tiene una respuesta certera, pero la seguiremos buscando. Mientras tanto, tenemos la pregunta, que no es poco.

3.5.13

SHAVUOT 5773 – “EL CAMINO”


כ״א לעמר – ס״ה למדינת ישראל


            SHEMOT - EXODO 13:17-18:. “Ocurrió que al expulsar Parhó al pueblo, no los condujo Elohim por el camino de la tierra de los pelishtim, porque cercano era, …E hizo girar Elohim al pueblo por el camino del desierto hacia el Mar de los Juncos.
            Transitamos días plenos de significado. Salimos de Mitzraim, y surge la primera pregunta ¿Cuáles son los motivos de la salida de los hebreos de su esclavitud? La Torá es clara al respecto: Para volvernos plenos debemos recibir la Ley y llegar a la Tierra.
            Ese es el camino, una senda que volvemos a transitar cada año: Nisan, Pesaj, Omer, duelos, la alegría de Iyar y Iom HaAtzmaut, y todo esto para contar y vivir siete semanas que deberían resignificarnos y prepararnos adecuadamente para, como Pueblo Libre que somos, recibir la Ley, una vez más en Sinaí, en Jag HaShavuot.
            Y sí, un camino lleno de postas, algunas que nos gusta visitar, otras con un gusto no tan agradable.
            Recordamos en Pesaj que fuimos (o quizás somos) esclavizados, porque para apreciar nuestra siempre difícil libertad, tendremos presente que no siempre fue así, que una vez fuimos esclavos del faraón en Egipto y, hoy en día, podemos caer esclavos de “modernos faraones”.
            Recomenzamos una cuenta, como aquella persona que sabe que a la suma de esos días viene algo muy esperado. Como figura en Vaikra - Levítico capítulo 23:15-16 “… y habréis de contar vosotros desde el día siguiente de la festividad: desde el día en que hayáis traído el Omer para mecerlo, siete semanas completas, habrán de ser. Hasta el día siguiente de la séptima semana, habréis de contar cincuenta días y ofreceréis una ofrenda nueva ante Adonai.
            En ese mismo momento empiezan días de Avelut (duelo) hasta Lag BaOmer. ¿Es raro, no? En medio e inmediatamente luego de Jag HaPesaj empieza un período de duelo que, quizás, nos venga a recordar que “nuestros logros”, de los cuales nos sentimos profundamente orgullosos, no son nuestros a título personal, sino que son una construcción colectiva del Pueblo Judío, al cual cada generación le aporta su singular mirada, su impronta y sus vidas. De este modo, desde antaño, venimos agregando escalones, bajadas y subidas a las tradiciones judías.
            Como si fuera poco, en medio de este período, nos encontramos con un evento que cambiaría la vida judía de modo rotundo, felizmente rotundo, el levantamiento del Estado Judío Moderno, Medinat Israel, el principio del brote de nuestra liberación, en la Tierra de Nuestros Antepasados. Nadie puede negar que este hecho milagroso y esforzado de hombres y mujeres de nuestro Pueblo cambia nuestro día a día, nuestra mentalidad. Dos milenios de espera, paciente, dan resultados maravillosos en nuestra tierra.
            Pero, seguramente vale la pena preguntarse ¿Para qué son todos estos esfuerzos, esperas y caminos atravesados? ¿Para qué dejar el poderoso y cómodo Egipto y adentrarnos en un “incierto” desierto?
            ¿Qué propósito tiene tanto milenario esfuerzo, sacrificio y esperanza?
            Contamos día a día, más bien noche a noche, días enteros, días que nos ponen en condiciones de llegar a Shavuot.
            ¿Condiciones? Sí, condiciones acordes para recibir una vez más la Torá, la Ley, la Tradición, las ricas y abundantes tradiciones judías. Está claro que no me refiero únicamente con “tradiciones” a knishes, boios, falafel y demás maravillas de nuestra cocina tradicional. Uso el término “Tradiciones” en el sentido del legado milenario de Nuestro Pueblo: sus libros, escritos y costumbres: La Torá (el “Libro Secreto”, como nos gusta llamarlo en mi Beit Midrash), el Talmud, Rashi, RaMBaM, Bialik, Levinas…la lista es interminable.
            Afrontamos un camino que tiene principio y final, pero que a su vez se regenera y recomienza a cada momento. El camino del estudio y de la práctica, el camino de nuestra Tradición, de muchas preguntas, de algunas respuestas, de idas y vueltas, de momentos dulces y otros no tanto. En fin, los caminos de la Torá son así, como me gusta citar  del Pirkei Avot (6:4): כך היא דרכה של תורה פת במלח תאכל ומים במשורה תשתה ועל הארץ תישן וחיי צער תחיה ובתורה אתה עמל ואם אתה עושה כן אשריך וטוב לך אשריך בעולם הזה וטוב לך לעולם הבא Este es el camino de la Torá: aunque sólo te alimentes de pan y sal, bebas agua con medida, y duermas sobre el suelo, y vivas una vida de privaciones, estudia intensamente la Torá. Si así lo hicieres, serás feliz y gozarás del bien (Tehilim 128). Serás feliz en este mundo, y gozarás del bien en el mundo venidero”. Esta cita es extrema, nuestra Tradición no nos pide tanto, es más, quiere que nos vaya bien en este mundo, que gocemos de bienes y placeres materiales, pero con medida, sabiendo que a toda esa materia hay que llenarla de espíritu, llenarla de Torá.
            Después de atravesar el recorrido de las siete semanas del Omer ¿Estamos preparados para lo que nos pide nuestra Tradición?

            Por judaísmos significativos y trascendentes, llenos de alegría, tradición, familia. Judaísmos repletos de Torá.
חג שבועות שמח!!!!
מאיר שמש
            JAG SHAVUOT SAMEAJ!!!!
Meir Szames
Seminarista

Hillel solía decir:  קנה לו דברי תורה קנה לו חיי העולם הבא…El que adquiere el conocimiento de la Torá, se asegura la inmortalidad y la vida eterna” Pirkei Avot 2:8

25.3.13

SEÑALES – PESAJ 5773



pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada,
porque todo el tiempo estaba yo en un mismo lugar,
y bajo una misma piel y en la misma ceremonia
Yo te pido un favor, que no me dejes caer
en las tumbas de la gloria.” (de la canción “Tumbas de la gloria” de Fito Páez)

            El relato bíblico de Pesaj, lo encontramos en Sefer Shemot, el Libro del Éxodo, el cual comienza recordando el final de Bereshit/Génesis, en donde se relata que el faraón de Egipto invita al Patriarca Iaacov y a su familia a vivir en Egipto, a darle buenas tierras. Mitzraim nos ofrece lo mejor de sus placeres y riquezas, e Israel acepta entrar en esa tierra prometedora.
             Al pasar el tiempo, un faraón que no conoció a Iosef, o quizás si lo conoció pero decidió olvidarlo, entendió que los hebreos éramos un problema a resolver, y nos tornamos de ilustres visitantes y compañeros de la tierra, en esclavos. Una esclavitud dura, la cual duraría largos años, e implicaría toda clase de vejámenes y sufrimientos.
            Y así, sin darnos cuenta, como el ejemplo del sapito, entramos a Egipto, zona de estrechez y esclavitud (un sapo que es arrojado a una olla de agua hirviendo salta automáticamente y se escapa, en cambio, si entra a la olla estando el agua agradable, cuando el agua se vaya calentando y rompiendo en hervor, el sapito no tendrá chance ya de escapar).
            Todos conocemos el relato, Di-s nos libera de Mitzraim con mano fuerte y brazo extendido. No un ángel, ni un mensajero, sino Él mismo. Saliendo Israel mediante maravillas y señales, como no se vieron antes, de modo patente. Todo esto es leído en Nuestra Torá y en cada Seder de Pesaj, ceremonia que alegremente repetimos año a año.
            Como decía, uno entra sin darse cuenta y al salir lo hace con ruidoso estruendo, tal como el Pueblo de Israel, saliendo con mano triunfante y recibiendo la Torá en Sinaí.
            Nuestra Tradición empieza a dejar señales (Señal = ‘Remez’ en hebreo) por todos lados para que no vuelva a ocurrir. Que ninguno de nosotros tenga que servir nuevamente a nadie fuera de Di-s. Como un semáforo (‘Ramzor’ en hebreo) nos va marcando en que sentidos avanzar y a que caminos no volver.
            Traje una canción muy famosa que describe una situación muy particular: Como a veces intentamos que lo mismo de resultados distintos. Como queremos escaparnos de nosotros mismos. Sin chance de lograrlo, y cayendo siempre en los mismos ciclos negativos.
            A veces cuando no tenemos respuestas, preferimos quedar atrapados en la ropa de otro.
            Las propuestas de la Tradición Judía son muchas, pero todas ellas deben llevarte a poder ser vos mismo, dudando de lo que quieras y teniendo las certezas que quieras. Entendiendo que hay un camino previo, marcado por miguitas de Matza - y no de pan leudado/jametz – que puede llevarte a la libertad, pero hay que saber ver las señales, de modo tal que ésta, Nuestra Tradición, y vos mismo, no caigan en las “tumbas de la gloria”.

Por un uso responsable de la libertad…
LESHANA HABÁ BIRUSHALAIM
JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ
Meir Szames

חג פסח כשר ושמח לכלם