29.5.18

Parashat Bemidbar 5778 - En el desierto


BS’D

Habló Ado-nai a Moshé en el desierto de Sinai...” (Bemidbar-Números 1:1).
Se pregunta el Midrash (Bemidbar Rabá 1:7) “¿Por qué en el desierto de Sinai? Responden nuestros Sabios: A través de tres cosas fue entregada la Torá: Mediante el fuego, el agua y el desierto... ¿Y por qué fue entregada a través de estas tres cosas justamente? Porque así como estas tres cosas son gratuitas para todos los habitantes del mundo, así las palabras de Torá son “gratuitas” para todos, como está dicho “Todos los sedientos, vengan por agua” (Ishaiahu-Isaías 55:1). Una explicación adicional a este versículo: “Habló Ado-nai a Moshé en el desierto de Sinai...” Es así, que todo aquel que no se hace a él mismo como un desierto, que es un ‘hefker’ (cosa de nadie), no podrá adquirir ni la sabiduría ni la Torá”.

Comenzamos un nuevo libro de la Torá, el cuarto de ellos, Sefer Bemidbar, y con él nuevas vivencias del pueblo de Israel en su travesía por el desierto.
Coincide también esta parashá con el ‘reencuentro’ de las lecturas de la Torá en Israel y en la diáspora. Explico brevemente: Este año, el octavo día de Pesaj en la diáspora fue un Shabat regular en Israel - ya que en Israel se festejan 7 días de Pesaj, en tanto que en el resto del mundo se agrega un día más-, y desde ese entonces hasta ahora, hemos leído secciones semanales de la Torá con una semana de diferencia. En esta parashá, Bemidbar (En el desierto), nos reencontramos en la lectura en todo el mundo.
Me parece que este encuentro y unificación de distantes latitudes es un mensaje en sí mismo.
Y me permite preguntar: ¿Por qué el lugar de encuentro es el desierto - midbar? Quizás la característica que trae el midrash para describirlo sea parte de la explicación: El desierto es un ‘hefker’, es una cosa de nadie (el res nullius del derecho romano). Es este hefker, donde nadie es dueño de nada, salvo Ado-nai (“A Dios pertenece la tierra y lo que contiene, el mundo y sus habitantes” Tehilim-Salmos 24), será el campo fértil donde deberá crecer la unión y la convivencia de un pueblo liberado maravillosamente y que ahora debe enfrentar desafíos, pruebas, derrotas y victorias para llegar a la Tierra Prometida.
Acompáñenme unos instantes a imaginar juntos la situación: Cerremos los ojos e intentemos pensar en cientos de miles de personas que atraviesan juntas el desierto. Multitud de personas, nada alrededor, sólo arena y horizonte. Parece hermoso pensar que desde ahí se construye la unión y la hermandad de un pueblo.
Cerremos los ojos de nuevo e imaginemos algo más actual, que saldrá más o menos en los medios de comunicación: Hay miles de cientos de personas que abandonan sus lugares de origen, donde si no eran esclavos, estaban oprimidos y perseguidos por faraones modernos, y se ven obligados a enfilar hacia donde creen que hallarán la libertad nuevamente. Atraviesan desiertos, selvas, mares. Llegan a un nuevo lugar, llenos de ganas de salir adelante. ¿Cómo serán recibidos en ese lugar? No lo sabemos, dependerá del lugar al que lleguen y del lugar de donde vengan. Porque si viene un turista del “primer mundo” a mí país, tendré paciencia en explicarle como llegar a los lugares de atracción turística (hasta quizás haga el esfuerzo de hablarle en su idioma). Habría que ver si la persona que llega a buscarse el porvenir desde un país vecino/cercano/lejano en problemas tiene la misma suerte.
Dependerá, como dije, de la actitud del que recibe y de la actitud del que llega. Y supongamos que la persona que migra o busca refugio viene con intenciones nobles, que no es un extremista/delincuente/lobo disfrazado de oveja ¿Qué actitud vamos a tener nosotros? Nosotros los bendecidos con techo y comida, con educación y posibilidades… No lo sé, no es tan matemático el asunto.
Yo veo un reflejo de lo que tengo que hacer en todas mis influencias. Mi tradición judía nombrará la obligación de amar al extranjero (Ahavat HaGuer) más que cualquier otra mitzvá en la Torá. A su vez, hay una letra del cancionero chamamecero que dice “La tierra no tiene dueño, la tierra es del que la trabaja”. Y ni que hablar del espíritu de la Constitución Nacional Argentina, que establecerá en su maravilloso Preámbulo: “…el objeto de… asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia”.
En mi humilde visión, quisiera que la mayoría del mundo compartiera mi deseo de abrir los brazos al necesitado, que las naciones del mundo pasen menos tiempo abrazando falsas democracias y extremismos y reciban a los que se escapan de esas tiranías, y que juntos logremos asegurar la libertad para todos aquellos que de buena fe, quieran llegar a compartir la tierra y la vida con nosotros.
Más que un deseo, un preámbulo y una visión, ojalá que sea una realidad.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Rabino Meir Szames

14.2.18

PARASHAT TERUMA – Construyendo entre nosotros


BS’D

                El tema principal que contiene la sección de Torá que leemos esta semana es la construcción del Mishkan, el Tabernáculo, ‘templo móvil’ que acompañaría al Pueblo de Israel en su travesía por el desierto. Dios le da la orden a Moshé de que tome las ofrendas que voluntariamente traigan los hijos de Israel para su construcción. Les dice qué elementos y donaciones tomar de entre lo que le traigan, y luego viene el versículo más conocido de esta parasha: “Harán ellos, en Mi Nombre, un santuario (Mikdash) y Yo residiré entre ellos” (Shemot/Éxodo 25:8).
                Luego de cinco versículos donde se describen distintos materiales, les dice que lo que quiere que construyan es un Mikdash, que devendrá en el ya mencionado Mishkan. Un detalle: ‘Mikdash’ que traducimos como santuario, expresa una idea de consagración, de santidad. Como lo explica el comentarista Ibn Ezra es llamado ‘Mikdash’ por cuanto que allí residiría Dios. ‘Mishkan’ por otro lado, nos habla de habitar, de residir en cierto lugar/espacio físico. Otro detalle, quizás más llamativo: Dios no dice ‘residiré en él’, sino ‘residiré entre ellos’ (Shelah, Rabi Ishaiahu Horowitz). Dios pide un lugar donde el pueblo se reúna, para así poder Él residir entre ellos.
                ¿Acaso Dios no podría residir ‘entre ellos’ estén donde estén? Esto pareciera indicarnos que la lectura que tenemos que hacer fuera otra. ¿Qué significa que Dios resida ‘entre nosotros’? Quizás signifique que tengamos más espiritualidad, quizás que podamos vivir en paz y armonía, quizás que nos respetemos entre todos los seres humanos. No tenemos una única respuesta y muchas otras ideas podrían agregarse a estas.
                Ahora, vale la pregunta: ¿Cómo construir un espacio digno de que en él habite Dios? Quizás el siguiente relato nos ayude a tener un enfoque del tema.
                Se cuenta que cuando Rabi Shalom de Belz puso la piedra fundamental de su sinagoga, rezó a Dios pidiéndole que toda persona que vaya allí a rezar, su oración sea escuchada en los Cielos. ... Él mismo se ocupaba de ciertos detalles de la construcción. Y era sabido entre los seguidores del Rabi Shalom de Belz, que este Beit HaKneset se seguiría construyendo hasta la llegada del mesías, ya que a propósito no terminó por completo su construcción, para que en cada generación sigan sumando a su construcción…  Incluso, una vez quisieron darle a Rabi Shalom una gran suma de dinero para que concluya la construcción de la sinagoga, él se rehusó a aceptar el dinero y dijo: ‘Es mi voluntad que todo Israel tenga parte en este Beit HaKneset’.
                Pedir por el otro, poner la fuerza de trabajo a disposición, ocuparse de los detalles, saber que no todo comienza y no se termina en uno mismo, siempre teniendo la intención de sumar nuevos brazos y nuevas voluntades.
                Siguiendo esta línea, lo sagrado se construye entre todos, aportando cada uno lo suyo, tomando en nuestras manos la construcción de una comunidad donde queramos seguir sumando ‘ladrillos’, tomando lo que nos dejaron las generaciones anteriores, formando las generaciones futuras y al momento de terminar nuestra parte, saber que ellos, los que vienen detrás nuestro, serán capaces de seguir construyendo una sociedad y un mundo mejor. Así, con la ayuda del Cielo, podremos seguir trabajando en la construcción de nuestros lugares sagrados.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Rabino Meir Szames

3.1.18

PARASHAT SHEMOT 5778 - Las excusas sobran…

BS’D

                En esta Parashat Shemot, la primera del libro que lleva el mismo nombre, Shemot (Éxodo), empieza a aparecer el líder del pueblo de Israel por excelencia: Moshé Rabeinu.
                En cierto momento del relato de la parashá, se nos cuenta sobre él: “…y ocurrió en aquellos días, que había crecido Moshé y salió hacia sus hermanos y observó sus trabajos forzados...” (Shemot 2:11). El midrash nos ofrece dos posibles interpretaciones para la frase “y observó sus trabajos forzados”: Moshé viendo el sufrimiento de sus hermanos hebreos, no podía soportarlo, y lloraba y pedía intercambiar el sufrimiento, prefiriendo morir él por ellos antes que verlos sufrir. Los hebreos sufrían de un castigo desmesurado, y una esclavitud amarga, se obligaba a los niños a hacer trabajos de adultos, y toda otra clase de crueldades por parte del faraón egipcio y sus capataces. Dios recompensa a Moshé por salir de sus propios asuntos como príncipe de Egipto, y preocuparse por ver que les pasaba a los demás, con sus sufrimientos. A su vez, hay una segunda interpretación sobre este versículo: “y observó sus trabajos forzados” Moshé vio que no tenían descanso, fue y le dijo al faraón: aquella persona que tiene un esclavo y no le da siquiera un día de descanso, ese esclavo va a terminar muriendo; y tú tienes a todos tus esclavos sin descansar siquiera un día a la semana, van a terminar muriendo. El faraón le contestó a Moshé: Ve y haz lo que estás proponiendo. Moshé fue y se ocupó de que tengan el día de Shabat como día de descanso (Midrash Shemot Rabá 1:27-28).
                Estos dos midrashim concatenados nos permiten pensar un tema muy vigente en nuestros días, que atraviesa a la sociedad toda, y que seguro podemos encontrar un caso cercano a nosotros: Las situaciones injustas, abusivas y cuanta adjetivación queramos sumarle. Se nos presentan en todo momento, en las noticias, en nuestros ámbitos laborales (como jefes y como empleados) y a veces por la vorágine del día a día, no nos hacemos tiempo siquiera para mirar. Esto es una especie de enajenación de nuestra sociedad, dónde no tenemos tiempo para detenernos brevemente y ocuparnos del otro que necesita nuestra mano, nuestra palabra, nuestra sonrisa y gesto amable.
                Moshé primero se toma el tiempo para ver qué sucede frente a sus narices, tiene la sensibilidad de empatizar con el otro y entender su sentir, para luego, sin mencionar esto, ocuparse de que esa situación se alivie. Tres breves y simples pasos: ver la situación, sentirla en carne propia y luego poner manos a la obra. Tres grados para avanzar, cada uno importante y sensible.
                El desafío estará centrado en no andar por la vida “ciegos, sordos y mudos” ante el prójimo que sufre y necesita una mano, sino en crecer y poder ver a los demás como hermanos, entenderlos y acompañarlos. Las excusas para no ocuparse sobran: demos de nuestro tiempo y nuestro corazón cuando haga falta. Un pequeño aporte, un leve esfuerzo, por un mundo sin faraones ni esclavos.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Rabino Meir Szames

7.9.17

PARASHAT KI TAVO 5777- Voces de alegría

BS’D

Llega esta parashá a pocos días de Rosh HaShaná, mientras nos encontramos realizando un balance del año que termina, con el Jeshvon HaNefesh que también nos hace pensar y planear que queremos para el año que va a comenzar.

En la parashá leemos: "y será que si escuchas la voz de Ado-nai, tu Dios..." (Debarim/Deuteronomio 28:1) y sobre ello nos cuenta el midrash: Dijo Rabí Iudán: Todo el que escucha la voz de la Torá en este mundo será merecedor de escuchar aquella "voz" que dice (en Irmiahu/Jeremías 33:11): "Se oirán la voz de alegría y del regocijo, la voz del novio y de la novia..." Kol sason ve-Kol simjá Kol jatan ve-Kol kalá (Este pasaje se canta en cada casamiento judío cómo parte de las bendiciones bajo la Jupá). Moshé le dijo a Israel: Así de grande es la recompensa de esta Mitzva (el estudio de la Torá),  sean cuidadosos y ocúpense de escuchar palabras de Torá. ¿De dónde lo sabemos? Del versículo que dice "y será que si escuchas la voz de Ado-nai, tu Dios..." (Debarim Rabá 7:1).
Entre nuestros deseos permanentes, año tras año, está el de la continuidad de nuestro pueblo.
Muchos ven en una jupá, consumado ese ideal, de la continuidad reflejada en la formación de una nueva familia. Pero ¿Cómo se hace para llegar a que dos personas judias quieran comprometerse bajo la jupá a formar una familia judía? El midrash viene a ofrecernos un consejo: Tener día a día presente nuestra tradición milenaria, llenar nuestros momentos de Divrei Torá, tener siempre a mano la posibilidad de escuchar palabras de Torá.
Quizás así, podamos pensar y proponernos seguir formando y fortaleciendo nuestras comunidades, haciendolas crecer en estudio y practicando las mitzvot, que nos conectan con una voz alegre que nos permite creer en qué día a día podemos seguir abrevando y esperando esa voz alegre para cada uno de nosotros y los nuestros. Una voz de continuidad.
¡SHABAT SHALOM PARA TODOS!
Rab Meir Szames

10.8.17

PARASHAT EKEV 5777 - “No sólo de pan vive el hombre”

BS’D

                Ki lo al lejem levadó ijié ha-adam
                “…para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que emana de la boca del Eterno vive el hombre.” (Devarim-Deuteronomio 8:3).

                Este versículo se ha tornado en parte de nuestra cultura popular, y podemos escuchar decir “no sólo de pan vive el hombre” en cualquier situación cotidiana.
                Se entiende que el pan es un alimento básico, sencillo y accesible. La palabra “lejem” representará tanto al pan como a los alimentos en general.
                Del versículo también entendemos que hay algo más allá del alimento físico, que al emanar de Dios, vendrá a alimentarnos el espíritu.
                Se cuenta en un relato jasídico, que Rabi Shalom Iosef de Ruzhin, acostumbraba a comer muy poco, y en varias ocasiones ocurría que prácticamente no comía nada. Cierta vez, entró a la habitación su hija, de nombre Rajel Lea, y al momento de que le traían su comida, se quedó allí y vio que la comida quedaba servida delante de su padre y él no comía. Ella empezó a llorar. Al ver esto, su padre le dijo: ‘¿Por qué lloras, hija mía? ¿Tu crees que el abstenerme de comer me quita fuerzas?’ En ese momento se paró Rabi Shalom Iosef, tomó una silla grande y pesada que estaba en su cuarto, y la levantó con dos dedos, y la movió por todo el lugar. Devolvió la silla a su lugar, y volvió a decirle a su hija: ‘Tienes que saber, hija mía, que si una persona le da a su alma todo lo que ella necesita, esa persona puede ser fuerte incluso sin comer’.
                Este breve relato, nos habla de una persona extraordinaria, que podía mantenerse fuerte comiendo menos de los que es aconsejable. No es algo que todos podamos realizar. En nuestra época, mucha gente vive con lo justo y necesario (e incluso menos). Bueno sería, que a nadie le falte el pan con dignidad, y que todos podamos ocuparnos con la panza llena de también buscar cómo llenar nuestro espíritu y nuestra vida familiar.
                Para los que tenemos para satisfacer nuestras necesidades físicas básicas, que podamos abrevar de nuestra tradición milenaria, que corre en ríos de abundancia y que nos pide satisfacer nuestro espíritu con su riqueza.
                Para todos, que se cumpla el pedido que hacemos al final del Birkat Ha-Mazon (Bendición para después de las comidas): “Oh Dios misericordioso permítenos ganarnos la vida con dignidad” HaRajaman Hu iefarneseinu be-javod.

¡SHABAT SHALOM PARA TODOS!
Rabino Meir Szames

26.5.17

PARASHAT BEMIDBAR 5777

BS’D
                “Habló Ado-nai a Moshé en el desierto de Sinai…” (Bemidbar-Números 1:1).
                Comenzamos a transitar la lectura y estudio del cuarto libro de la Torá, Sefer Bemidbar, traducido habitualmente como “Números”, pero que literalmente significa “En el desierto”.
                Se pregunta el Midrash ¿Por qué Dios le habla a Moshé en el desierto de Sinai? Así lo explican nuestros sabios: A través de tres cosas fue entregada la Torá: Mediante el fuego, el agua y el desierto. Por el fuego como está dicho “y el Monte Sinai humeaba todo él, porque había descendido sobre él Ado-nai con fuego…” (Shemot-Éxodo 19:18). A través del agua: “…también los cielos se estremecieron y las nubes derramaron agua” (Shoftim-Jueces 5:4). Y el desierto, cómo está escrito en el versículo con el que inicia nuestra parashá: “Habló Ado-nai a Moshé en el desierto de Sinai…”.
                Y se hacen una pregunta más ¿Por qué se entregó la Torá justamente a través de estas tres cosas y no de otras? Fue entregada a través de estos tres elementos que son accesibles para todos los que andan por el mundo, así también las palabras de Torá son ‘accesibles’ para todos, como dice el profeta: “Todos los sedientos, vengan por agua” (Ishaiahu-Isaías 55:1) (Bemidbar Raba 1:7).
                Este midrash, viene a llamarnos la atención sobre una característica fundamental de nuestra Torá: No tiene dueños específicos, pertenece a todo Am Israel. Por esto será importante lo que dice el RaMBaM acerca de ella: “todo el que desee, que venga y la tome”. Los ‘sedientos’ podrán calmar su sed.
                En nuestros días, me cuesta entender si la cantidad de información que llega a nuestras manos en esta época, de todas partes del mundo a través de los distintos elementos tecnológicos con los que contamos, es algo positivo o negativo.
                Me gusta la parte de que es más fácil estar informados, acceder a textos que antes era difícil sin una gran biblioteca de papel a disposición. También será más sencillo encontrar donde leer la sección de Torá que corresponde a esa semana, algún comentario que nos guste, pero hay que entender e intentar apreciar que aquello que nos llega con tanta facilidad es el fruto de mucho trabajo. Valorar y apreciar ese trabajo de generaciones será clave para captar el mensaje hermoso de nuestros textos. Captar las ideas y esencias de lo que leemos, escuchamos y vemos en los medios de comunicación y redes sociales, nos ayudará a distinguir de los que nos sirve y lo que nos hace bien de lo que no es así. También nos ayudará a entender lo que es parte nuestra y lo que no.
                Si logramos identificar lo que nos hace bien, y entendemos que parte importante de eso es la Torá, eso nos ayudará a que podamos saciar nuestra sed de espiritualidad.
                Que podamos seguir andando este camino buscando siempre sus manantiales de aguas vivientes, y compartiendo con amigos y familia en nuestras mesas unas palabras de nuestra Tradición.

¡SHABAT SHALOM PARA TODOS!
Rab Meir Szames

30.3.17

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Vaikra

                                                                                                         בס'ד
EL MIDRASH

Vaikrá el Moshé…
            “Llamó El a Moshé…” (Vaikrá - Levítico 1:1).

            Rabí Ieoshua de Sijnín en nombre de Rabí Levi explicó el siguiente versículo de Mishlei – Proverbios 25:7 “Porque mejor es que te digan: ‘Sube aquí’, antes que te pongan más abajo en la presencia del príncipe a quien han visto tus ojos”.
            Rabí Akiva enseñaba lo siguiente en nombre de Rabí Shimón Ben Azai: Aléjate de tu lugar a una distancia considerable, y asiéntate allí hasta que te digan ‘Sube’, y no vayas si te dicen ‘Desciende’. Hilel así mismo dice: mi humillación es mi elevación, y mi elevación es mi humillación, ¿Cuál es el sentido de esto? Como dice Tehilim – Salmos 113:5-6 “¿Quién iguala a Ado-nai nuestro Dios en su Altísima morada? Su providencia rige en los cielos y la tierra”.
            Así encontramos que en el momento que el Kadosh Baruj hú se reveló a Moshé desde la zarza ardiente, Moshé ocultaba su rostro ante Él, como dice en Shemot – Exodo 3:6 “…Empero ocultó Moshé su rostro porque temió mirar hacia Elo-him”, en ese momento le dijo Dios a él (Shemot 3:10): “Y ahora ve (leja לכה) y te enviaré a Paró y saca a Mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto” – Dijo Rabí Eleazar: La forma habitual de decir ‘ve’ es ‘lej’, la letra ‘hei ה’ de más en la orden de Dios tiene un significado específico: Si tú no vas y los liberas, ningún otro lo hará. Lo mismo pasó a orillas del Mar de los Juncos, donde Dios se puso a un lado y le dijo a Moshé (Shemot 14:16): “Empero tú, alza tu vara y extiende tu mano hacia el mar y pártelo y que entren los hijos de Israel en el medio del mar: por lo seco”, diciéndole: Si vos no partís el mar, nadie más lo hará. En el Sinaí, Dios se paró a un lado y le dijo a Moshé (Shemot 24:1): “…Asciende hacia Ado-nai…”, si vos no subís, no sube nadie más. Así también en el Ohel Moed (Tienda de Reunión), Dios se paró a un lado y le dijo a Moshé: ¡¿Hasta cuándo vas a seguir humillándote y despreciándote a ti mismo?! ¡Este es tu momento y no de otro! Tenes que saber que es así, ya que a nadie más llamé y hablé directamente como a vos, como dice el versículo que encabeza este midrash, Vaikrá el Moshé… “Llamó El a Moshé…” (Midrash Vaikrá Rabá 1:5).

EXPLICACION
            Comenzamos a transitar juntos el libro de Vaikrá, junto a su midrash Vaikrá Rabá, que fuera compilado en la tierra de Israel hacia el siglo 5 de la era común.
            El libro de Vaikrá, estará dedicado en una primera parte a las reglas de los korbanot (ofrendas y sacrificios), con muchas leyes que corresponden a los sacerdotes, por eso es llamado también “Torat Cohanim”, el libro de las leyes de los sacerdotes.

            Ya entrando a nuestro midrash de esta semana, Moshé, figura central del libro anterior, Sefer Shemot, entra una vez más en juego, teniendo que ser el que ordene a los sacerdotes todo lo que tendrá que ver con su función (incluso servirá de ‘instructor’ en el período de entrenamiento antes de la asunción de Aharón y sus hijos en el sacerdocio). Eso es lo que referencia el final del midrash, cuando relata la situación al lado del Ohel Moed, Tienda de reunión que funcionaba como centro de la actividad del Pueblo de Israel en el desierto. A pesar de la cantidad de nombres y versículos, me parece que el hilo del midrash es claro.

            Ya entrando al mensaje que nos deja lo que estudiamos esta semana, se ve algo hermoso. Como Dios le va diciendo a Moshé que se haga cargo de lo que le toca hacer, sin “vergüenza” alguna. Moshé, que como una de sus características principales figura la humildad, necesita un empujoncito para entrar en acción. Necesita que Dios le hable claro y firme, y le haga entender que la tarea es suya, que el momento es suyo, y que si él no lo hace, nadie más lo puede hacer. Con mucho amor lo va guiando en su camino. Dios no hace las cosas por él, pero le va mostrando lo que tiene que hacer, lo va alentando de algún modo en cada circunstancia para que Moshé actúe. Moshé logra sus cometidos, una vez que entiende que él es el encargado, él es el responsable, él es el que tiene que dar cada paso.
            En nuestro día a día, vivimos situaciones donde muchos se paralizan, otros simplemente prefieren hacerse los distraídos, y otros, gracias a Dios, intentan actuar. Actuar en consecuencia a nuestras creencias y valores. Cada día nos da una nueva posibilidad de actuar y crecer, de avanzar y ascender. Como dice Hilel en un pasaje del Pirkei Avot (1:14) muy famoso: “Si no estoy para mí, ¿quién estará? Si soy únicamente para mí ¿Qué soy?...Y si no es ahora ¿cuándo?”.


SHABAT SHALOM UMEVORAJ

Rab Meir Szames