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6.2.19

Parashat Terumá - Lo realmente sagrado


BS’D

(Dedicado a mis morim, que me formaron y me forman, y a mis talmidim, que día a día me enseñan y me ayudan a seguir aprendiendo).

“Ve-asú li mikdash ve-shajantí be-tojam”
Harán ellos, en Mi Nombre, un santuario y Yo residiré entre ellos (Shemot-Éxodo 25:8).

La parashá de esta semana comienza con una orden, la mitzvá de construir un Beit HaMikdash[u1] . Aunque no vamos a hacer un estudio exhaustivo del tema, voy a citar algunas opiniones al respecto.

Este mandamiento positivo consiste en construir una casa dedicada a Adonai. Y aunque pareciera  por el lenguaje del versículo, que el mismo se refiere sólo al Mishkán (es decir, al Tabernáculo, o en otras palabras al templo móvil utilizado en el desierto), sostienen los sabios de distintas épocas, que se trata de una mitzvá dirigida a todas las generaciones (véase Rashi, Rambam, entre otros, al respecto).

 Las visiones del Rambam y de Rambán al respecto se debaten el modo en que este precepto debe ser llevado a cabo: ¿Acaso el mismo implica construcción de un templo que debiera tener todo lo necesario para realizar allí ofrendas y sacrificios, o  solamente bastaría con una casa para que en ella resida la shejiná, la presencia divina.

Es atrapante el debate sobre la construcción misma, es decir, sobre quién debería construir el Beit Hamikdash, el tercero.

Ese tercer Beit Hamikdash sería construido cuando llegue el Mashiaj. Según algunas opiniones, lo construirán las personas (Rambam, Hiljot Melajim 11:1), mientras que según otra opinión el mismo llegará ya construido desde el cielo (véase Rashi en el Talmud de Babilonia, Tratado de Rosh Hashaná 30a, entre otras opiniones).

El Rambam dice que la construcción recae sobre el tzibur, es decir, sobre la congregación, y no sobre las personas en tanto individuos. Pero una vez que se decida construirlo, todos debemos construirlo y aportar para su construcción, tanto varones como mujeres (Hiljot Beit Habejirá 1:12, entre otros). Todos deberíamos ser presurosos  en cuanto a la construcción del Templo, con una hermosa excepción: quienes están estudiando. Dice el Talmud: אין מבטלין תינוקות של בית רבן אפילו לבנין בית המקדש. No se debe suspender las clases de Torá de los niños ni siquiera para construir el Beit Hamikdash (Talmud de Babilonia, Tratado de Shabat, 119b; véase también Mishné Torá, Hiljot Talmud Torá 2:2, Shulján Aruj, Ioré Deá 245:13).

Recapitulando: el Beit Hamikdash aparece para muchos como el lugar más importante dentro de la tradición judía. Allí residió, reside y residirá la presencia divina, la  shejiná.
Vemos que hay gente que se entrena para el momento de la construcción porque considera que es inminente que ocurra. Otros lo miran con escepticismo. Otros ni siquiera piensan en eso.

Sin necesidad de afiliarnos en este momento a ninguna postura, es importante notar qué es lo realmente importante:  al llegar el Mashiaj, y dar la orden de construir el Tercer Templo, todos estaríamos obligados a construirlo, pero sobre todo, aunque eso pase o no, no podemos dejar de pensar y de ocuparnos de la educación de los niños y niñas, de los jóvenes en general.

Dedicarnos a construir futuro, acompañar a los más chicos, a nuevas generaciones de estudiantes, líderes y maestros para Am Israel, va a ser siempre la prioridad número uno.

Es un objetivo que parece simple, pero quienes se dedican a la educación saben de lo complejo e importante que resulta lograr una buena educación.

No deja de sorprender que hasta lo que pareciera lo más santo de todo, se vea superado por la sacralidad del estudio. Creo que esto se debe a lo liberador del estudio, como dice el Pirkei Avot: “Las tablas eran obra de Dios, asimismo como la escritura grabada ( “jarut”) sobre ellas (Shemot 32:16). Léase “jerut” (libertad) en lugar de Jarut (grabado), ya que sólo se considera libre aquel que estudia la Torá, pues el estudio lo eleva” (Pirkei Avot 6:2). El estudio sincero y bien direccionado, nos libera de lo no deseado,  nos  permite elegir libremente lo que queremos.

La educación que vamos a dar va a ser una herramienta liberadora, de acercamiento a lo trascendente, a lo sagrado.

Sirvan estas líneas de homenaje a quienes dedican su día a día y brindan sus vidas a la educación, ya que no es seguro que sean recompensados materialmente, pero sí tendrán la recompensa del reconocimiento de sus alumnos.

¡Shabat shalom umevoraj!

Rabino Meir Szames

11.2.15

PARASHAT MISHPATIM Atá Ben Jorín – Sos libre

Shemot (Éxodo) 21:1 - 24: 18

                “Y éstas son las leyes que habrás de exponer ante ellos” (21.1). Ve-ele ha-Mishpatim… Así comienza la parashá de ésta semana. Una parashá hermosa, repleta de cosas para hacer, contando con la mayor cantidad de mitzvot de todo el libro de Shemot: 53. Es, a su vez, la continuación del relato de lo que ocurre en el Monte Sinaí, ya que, como explica Rashi, cuando al principio la parashá dice "Ve-ele" ‘y éstas’ viene a enseñarnos que, como los Diez Mandamientos son entregados en Sinaí, también todas "estas leyes" de Parashat Mishpatim son entregadas en Sinaí. Estas leyes incluyen muchas de las normas del derecho civil y penal del judaísmo: Esclavitud, el Shabat, responsabilidad, el robo, préstamos, fraude, idolatría, ofrendas a Dios, el falso testimonio, piedad hacia los animales, año de shmitá, festividades, sólo por citar algunas temáticas que nos ofrece ésta sección de la Torá. Todas ellas son también reveladas por Dios en Sinaí. Luego, la tradición oral (Mishná, Talmud, Halajá) reglamentará la aplicación genérica de las leyes.
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                La oreja: En el versículo siguiente, la primera ley que aparece, nos expone a un tema que a la lectura rápida llama la atención y es complejo: el esclavo hebreo. Leemos en el versículo 2 “Cuando comprares un esclavo hebreo…” ¡¿Cómo?! ¿Esclavo hebreo? Veníamos leyendo del final de la esclavitud en Egipto; del cruce del mar y la libertad física; de los Diez Mandamientos; y de repente, un esclavo hebreo. Difícil imaginar la situación y los motivos que llevan a la Torá a seguir éste orden de ideas. El posible motivo que nos da Rashi para ésta situación es, basado en el midrash, que la persona sea comprada de manos del tribunal (Beit Din) que lo vende a causa de un robo que ha cometido. Como lo detalla el texto de la Torá, ésta situación duraba como máximo seis años, ya que en el séptimo año saldría en libertad. (Hay otros motivos posibles de que una persona caiga en esa situación, los cuales son detallados en la Torá y el Talmud).
                Ahora, estas reglas sobre el “esclavo” no nos dejan de sorprender. Pocos versículos después nos dice la Torá: “5. Mas si decir dijere el esclavo: Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no quiero salir libre. 6. Lo acercará su señor hasta los jueces, y lo acercará a la puerta o a la jamba, y perforará su señor su oreja con la lezna y lo servirá, por siempre”.
                Existía la posibilidad de que el esclavo llegase a estar cómodo y bien tratado por su amo y quisiera quedarse con él “por siempre” (Quiere decir hasta el año del יובל "Iovel" -jubileo-, trabajar hasta el "Iovel" no quiere decir trabajar 50 años, sino hasta la llegada del "Iovel", que ocurría cada 50 años). En ese caso, como lo relata el versículo citado, el amo tenía que presentarse ante una corte. Esta escuchaba la declaración insistente del esclavo y procedía a perforar su oreja. Al menos a mí, me resulta muy fuerte la imagen
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                Escucharemos: Al final de la parashá, aparece un texto muy conocido que dice: “24:7. Tomó Moshé el libro del Pacto y lo leyó a oídos del pueblo. Ellos dijeron: Todo lo que ha dicho Adonai haremos y aceptaremos (literal haremos y oiremos)”. El famoso “Naasé ve-Nishmá”. La aceptación por parte del pueblo de Israel de toda la Torá. Una vez que son entregados los Diez Mandamientos, una vez que se explican todas y cada una de las implicancias de la Ley, las mitzvot y sus particularidades, la Torá es escuchada y aceptada. Es hora de ponerse en acción.
                Lo llamativo es que la forma de aceptar que manifiesta el pueblo es escuchando.
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                La libertad: El primero de los Diez Mandamientos dice: “Yo soy Adonai, tu Dios, que te he sacado de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre”. Adonai se presenta a sí mismo como el Dios de la libertad. Dios saca al pueblo de Israel de la esclavitud, para que no sirvan más a otras personas ni a falsas deidades, y  se dediquen a servirlo a Él.

                La persona cae en condición de esclavo, por no oír. Se podría decir que no escucha los mandamientos, cuando le dicen que no debe robar, cuando Dios le dice: no tengas otros dioses.
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                Hoy por hoy: En nuestros días, la esclavitud tiene plena vigencia y, según mi humilde visión, tiene dos formas:
                1) Es la esclavitud a la que cada de uno de nosotros se somete por voluntad propia. Sin necesidad de un faraón o de alguien que nos pegue con un látigo, nos sometemos a la esclavitud de la rutina, del dinero, del trabajo, de la desidia, del “no te metas”, etc. Es lamentable, pero es lo que cada uno de nosotros elige.
                2) La más grave y humillante hacia el género humano: aún en éste posmoderno siglo 21 hay personas que son sometidas por “faraones” modernos a los mayores vejámenes y trabajos forzados, ya sea en una fábrica hacinados o en un cuartito, por ejemplo. Hasta tienen nombres propios estos asuntos: Trabajo esclavo, trata de personas, por citar algunos de los tantos nombres que recibe la esclavitud en ésta época del mundo. Esto, no lo elige nadie por propia voluntad.

                Será el trabajo de cada uno de nosotros el re-aprender:
                A escuchar.         A escuchar a un ser querido que intenta aconsejarnos.
                                               A oír esa voz milenaria de nuestra Tradición que todos los días llega hasta vos. El reclamo de cada uno de los Profetas del TaNaJ que pide por una sociedad más justa y un mundo mejor. Estar atentos para no caer y no ser cómplices mudos de las injusticias. No caer esclavos del silencio, de la paralización y del miedo.

                A saber valorar lo que tenemos. Como decimos cada mañana en Shajarit: “Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej HaOlam she-asani Ben Jorín”, Bendito Eres Tú Adonai, Dios Nuestro, Rey del Universo, que me haces libre. No permitamos que ésta Brajá (bendición) sea en vano. Hagamos de esas palabras una realidad. Para nosotros mismos y para todos.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Meir Szames


Éstas palabras de Torá están dedicadas a la bendita memoria de Margot Kofman de Schvetz (Margalit Tikva Bat Jaim Z”L), quien en vida luchara fervientemente contra las modernas formas de esclavitud y maltrato, y que su luz sigue iluminándonos a siete años de su partida física de éste mundo. ת.נ.צ.ב.ה.