17.11.16

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Vaierá

                                                                                                                                      בס'ד

Va-ikaj be-iadó et ha-esh ve-et hamaajelet…
            “…tomó en su mano el fuego y el cuchillo y se encaminaron ambos, juntos” (Bereshit 22:6).
            Dijo Rabí Janina: ¿Por qué es llamado este cuchillo “maajelet”? Por cuanto que vuelve aptos para ser consumidos a los alimentos “maajalim”. Y nuestros Sabios dicen: Todas las “comidas” que el pueblo de Israel recibe y come en este mundo terrenal, las recibe por mérito de aquella maajelet (el cuchillo de Akedat Itzjak).
            Sobre el final del versículo se explica sobre Abraham e Itzjak que dice “y se encaminaron ambos, juntos”, este para atar y este para ser atado, este para sacrificar y este para ser sacrificado (Midrash Bereshit Rabá 56:3).

            Estamos hablando de Akedat Iztjak, el casi sacrificio de un hijo a manos de su padre. Es complejo, y altamente conocido el relato (ver Bereshit – Génesis capítulo 22). El final es un final relativamente feliz, ya que Abraham no sacrifica a su hijo, más allá de que, claramente, es de los relatos bíblicos que ‘más tela dan para cortar’.
            Ahora, yendo al midrash en sí, nos marca dos cosas: Primero, que la Torá no llama a este cuchillo con cualquier nombre (cuchillo en hebreo se dice “sakín” habitualmente); el cuchillo con el que iba a ser sacrificado Itzjak se llama “maajelet”, porque por el mérito de la fe de Abraham, dispuesto a sacrificar a su hijo, y de Itzjak, dispuesto a ser sacrificado, es que nosotros merecemos el favor de Dios. Esto último – que ambos estaban dispuestos al sacrificio, y que esto es considerado meritorio – es de lo más difícil del relato, pero forma parte de nuestra Tradición, y se ve reflejada en la forma en que hacemos Tefilá, ya que al rezar los judíos comenzamos diciendo “Bendito Eres Tú, Ado-nai, Dios Nuestro y de Nuestros Padres, Dios de Abraham, Dios de Itzjak y Dios de Iaacov” y según varias opiniones de nuestros sabios, Akedat Itzjak, la “atadura/no sacrificio de Itzjak” marca la última de las diez pruebas a las que fue sometido Abraham Avinu por parte de Dios para demostrar su fe y que realmente estaba preparado para ser el padre de nuestro pueblo.

            Por último, me gustaría enfocar el asunto desde otro lugar: Abraham e Itzjak, padre e hijo, son llamados a pasar la situación más fuerte de sus vidas en este pasaje de la Torá. Y deciden hacerlo juntos, se encaminan y se enfrentan a lo que a muchos les parece un destino implacable y sin chances de salir de esta situación.
            Muchas veces nos enfrentamos a situaciones que van más allá de lo que podemos imaginar y, a veces, aguantar. Creo que en esos momentos, está bueno ver quien está a nuestro lado, para poder vivir y pasar esos momentos de la mejor manera posible.
            Nada está definitivamente escrito ni sellado, sólo depende de la actitud que tengamos y de la buena compañía que elijamos.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ


Rab Meir Szames

10.11.16

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Lej Lejá

                                                                                                                                                בס'ד
Lej Lejá me-artzeja…
            “Dijo Ado-nai a Abram: Véte de tu país y de tu lugar natal y de la casa de tu padre, a la tierra que habré de mostrarte” (Bereshit 12:1).
            Rabí Itzjak explicó a través del siguiente versículo de Tehilim-Salmos 45:11 “Escucha, hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu padre” (Lo relaciona a través de la palabra “avija”/tu padre). Dijo Rabí Itzjak: esto se puede explicar a través de un “mashal” (parábola): Había una persona que viajaba de lugar en lugar, y en un momento vio un hermoso castillo que se prendía fuego. En ese momento se preguntó: ¿Este palacio no tiene alguien que lo conduzca? ¿Acaso no hay un líder del lugar? En ese momento, el dueño del castillo se le apareció y le dijo: yo soy el dueño de este palacio.
            Así pasaba con Abraham Avinu que decía: ¡¿Será posible que no haya quien conduzca y dirija este mundo?! Se le apareció el Kadosh Baruj Hu y le dijo: Yo soy el que conduce al mundo, Soy su dueño.
            Cierra el midrash con el versículo siguiente al que lo encabezaba, en Tehilim 45:12, que dice “y el rey se prendará de tu belleza. El es tu Señor, ¡póstrate ante él!”. La primera parte que dice “y el rey se prendará de tu belleza” Para embellecer el mundo. Y luego dice “El es tu Señor, ¡póstrate ante él!” por eso ocurre que Dios se le aparece a Abraham y le dice “Véte de tu país y de tu lugar natal y de la casa de tu padre, a la tierra que habré de mostrarte” (Midrash Bereshit Rabá 39:1).

            Este midrash nos trae una forma de ver como es elegido Abraham como nuestro primer patriarca. Dios no lo busca directamente, sino que todo empieza con una búsqueda de Abraham para entender que o quien gobierna el mundo. Un mundo que se prende en llamas, por cierto. Ante la búsqueda y la pregunta de Abraham Avinu, Dios se le aparece y le responde con la famosa orden de “Lej Lejá” Vete para ti.

            Cuando mucha gente busca respuestas fáciles y rápidas, es hora de recuperar las preguntas. Es hora de restablecer nuestras prioridades y saber donde mirar y donde preguntar. Es hora de volver a lo que somos y, sobre todo, volver a preguntarnos cada tanto, quienes somos y hacia donde queremos ir.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ


Rab Meir Szames

3.11.16

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Noaj

                                                                                                                                                         בס'ד

Et ha-Elo-him italej Noaj…
            “Con Dios se encaminó Noaj” (Bereshit – Génesis 6:9). Debatían Rabí Iehuda y Rabí Nejemia sobre el significado de este versículo.
            Explicaba Rabi Iehuda este versículo con la siguiente comparación: es el caso de un rey que tiene dos hijos, uno mayor y uno pequeño. Al pequeño le dice que vaya a su lado, y al mayor lo deja ir libremente delante de él. Así, Abraham, que poseía múltiples virtudes, podía ir delante de Dios. Noaj, que era un poco más limitado, marchaba junto a Dios.
            Dijo Rabí Nejemia: al amado del Rey, que estaba deambulando por pasillos oscuros, lo vio el rey y le dijo que viniera y se quedara al lado suyo. En el caso de Abraham, el Rey está yendo por pasillos oscuros, lo ve su preferido (del Rey) y lo alumbra desde la ventana. El Rey le dice: deja de alumbrarme desde la ventana, e ilumina el camino delante de mí. Así le dice el Kadosh Baruj Hu a Abraham: ¿Qué haces iluminándome desde la Mesopotamia y sus alrededores? Ven y alúmbrame el camino delante de mí, en la Tierra de Israel. Así está escrito (Bereshit 48:15) “y bendijo a Iosef diciendo: "El Di-s, el que ante su presencia se han encaminado mis padres Abraham e Itzjak, el Di-s que me conduce a mí desde mi existir hasta el día de hoy…” (BERESHIT RABA – Parashat Noaj – Sección 30:5)

            Este midrash, viene a preguntarse que significa la expresión que aparece en el primer versículo de esta parashá. ¿Qué implica que Noaj haya caminado junto a Dios? El midrash rápidamente nos pone un par de opciones y ejemplos, que tienden a responder a la pregunta de por qué, a pesar de que la Torá dice que Noaj fue un justo en su generación, luego, no tiene ningún tipo de relevancia como patriarca o antecesor del pueblo judío.
            La respuesta viene con una comparación nada sencilla para el bueno de Noaj, lo comparan con nuestro primer patriarca: Abraham Avinu (de quien la Torá dice en Bereshit 17:1 “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando Ado-nai se le apareció a Abram y le dijo: Yo soy El-Shaddai, ¡encamínate delante de Mí y sé íntegro!”).

            Noaj, parece ser lo suficientemente bueno como para ir de la mano de Dios, pero no para ganarse la libertad y el honor de ir haciendo lo que corresponde sin el respectivo cuidado divino.
            Abraham, en cambio, quien marca el comienzo de nuestro pueblo, sale adelante, va al frente, no se queda esperando pasivamente ordenes, sino que busca iluminar el camino delante suyo, llevando a Dios como estandarte.
            Nosotros, como herederos de la tradición de Abraham Avinu, estamos llamados a buscar la luz, la cual debemos usar para iluminarnos el camino, y lograr seguir los pasos de nuestro pueblo y nuestra tradición.

MITZVAT ADO-NAI BARA MEIRAT EINAIM
Las mitzvot de Ado-nai con su pureza iluminan los ojos.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ

Rab Meir Szames

27.10.16

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Bereshit

בס'ד

Comenzamos un nuevo ciclo de lectura de la Torá. Es mi intención intentar compartir un breve midrash cada semana, que nos deje alguna enseñanza para los tiempos que corren.

Bereshit bará Elo-him…
            “En el principio del crear de Dios los cielos y la tierra” (Bereshit-Génesis 1:1) Explicó Rabi Hoshaia Raba sobre el versículo del libro de Mishlei-Proverbios 8:30 que dice: “yo estaba junto a Él, como un arquitecto (Amón). Y era diariamente Su delicia, jugando siempre delante de Él”. ¿Qué significa este versículo de Proverbios? Amón (arquitecto), hay que entender que se refiere a un Umán (artesano), como si la Torá dijese: yo fui el plano de la creación del Kadosh Baruj Hu. Como pasa en la vida cotidiana: un rey de carne y hueso construye un palacio, no lo hace según su parecer únicamente, sino que tiene un arquitecto, y el arquitecto mismo no lo construye según su simple parecer, sino que tiene un plano a seguir, así sabe como va a construir cada espacio del palacio – así el Kadosh Baruj Hu mira en la Torá y construye el mundo. Y la Torá dice: “En el principio –bereshit- del crear de Dios” y no hay otro principio –reshit- que la Torá misma, como está dicho: “Ado-nai me hizo como el principio de Su camino (Mishlei 8:22)” (Extraído de BERESHIT RABA[1] Parashá 1:1).

            Con este midrash, se inicia el libro de Bereshit Rabá. En él, es comparada la Torá, con el plano que usa un constructor o un arquitecto para diseñar, en este caso un palacio. Dios, según este midrash, crea al mundo usando de guía a la Torá.

            Así nosotros, que intentamos vivir en este mundo, tenemos la posibilidad de mejorarlo –Tikun Olam-, siendo mejores personas, mejores padres, mejores amigos, mediante la misma guía que usa Dios para crear al mundo: La Torá y la tradición del pueblo judío que desde hace varios milenios venimos desarrollando y recreando.
            Que comencemos este nuevo ciclo de lectura de la Torá, releyendo cada versículo y haciéndolo nuestro camino y parte de nuestra vida.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ

Rab Meir Szames




[1] Bereshit Rabá es un midrash que data aproximadamente del siglo 5 de la Era Común, compilado por jajamim de Eretz Israel.
Hay también un Shemot Rabá, Vaikrá Rabá, Bemidvar Rabá y Debarim Rabá, aunque se suelen imprimir juntos bajo el nombre “Midrash Rabá”, no pertenecen a un mismo período de tiempo, y tienen diferentes formas de explicar los textos de la Torá.
El Midrash es una técnica de interpretación de los textos bíblicos, donde los sabios se abocan a interpretar los textos sagrados del pueblo de Israel, de modo de trasmitir un mensaje a la congregación o a sus colegas (según distintas opiniones académicas)

13.3.16

PARASHAT VAIKRÁ – Iafé asita col ma she-asita (Bien has hecho todo lo que has hecho)

Vaikrá (Levítico) 1:1-5:26

                Comenzamos a recorrer juntos el tercer libro de la Torá, Sefer Vaikrá, con la parashá que lleva ese mismo nombre.
                En esta sección de la Torá (y en buena parte de este libro de Levítico) encontraremos las reglas pertenecientes a los distintos Korbanot (ofrendas rituales) que se hacían por distintos motivos (algunos eran permanentes, otros para pedir perdón por algún error cometido, o para agradecer por algún acontecimiento personal) y de distintos tipos (animal, vegetal, etc.).
                En el comienzo de la segunda aliá, en Vaikrá 1:14-17, se describe la ofrenda que se realizaba con un par de tórtolas o palomas. Allí se explica qué se hará específicamente con estos animalitos, el actuar del Cohen (Sacerdote) y cómo se consumirá enteramente  la ofrenda sobre el altar (Korbán 'Olá). Específicamente, dice el versículo 17: "Lo despedazará con su plumaje, mas no habrá de separarlo… ושסע אתו בכנפיו ולא יבדיל".
                Explica el Rab Mordejai Edery (según Rashi): "Esto se hacía para que el oferente, que era un hombre pobre, no se sintiera incómodo, ante la pequeñez "física" de su sacrificio, ya que una vez desplumada la tórtola o el palomino, la ofrenda se reduciría notablemente. Una vez más, la Torá nos enseña a tener sensibilidad para todo tipo de persona".
                ¿Cómo se entiende esto? Veamos el siguiente Midrash (en Vaikrá Rabá – 3:5[1]):
                Dijo Rabí Iojanan: una persona común que huele el aroma de las "alas", al ser quemadas sobre el altar, siente un olor tan fuerte que le es difícil de soportar. Y entonces, ¿por qué se pide que sea esto así (que se ponga el animal entero sobre el altar)? Para que el Altar esté embellecido para el Korban del desposeído.
                Se cuenta que una vez el Rey Agripas (recordado para bien en las fuentes judías) dio la orden de ofrendar mil ofrendas de ascensión (‘olot’) en un solo día. Y dio la siguiente orden al Cohen (Sacerdote): "Qué nadie, excepto yo, ofrezca ofrendas en el día de hoy".
                Ese mismo día, vino un desposeído con dos palomas en sus manos y pidió: "Ofrezcan por mí estas palomas". A lo que respondió el Cohen: "El Rey me ordenó que nadie acerque sus ofrendas en el día de hoy, excepto él". Entonces el desposeído le dijo: "Adoní HaCohen –mi señor sacerdote-, yo atrapo cuatro palomas todos los días, ofrezco en ofrenda dos, y me quedo con otras dos para comerlas. Si Usted no me permite ofrendar estas dos, usted me está cortando mi parnasá (Este hombre creía y estaba convencido que su subsistencia se debía a que él ofrecía cada día las otras dos palomas)". En ese mismo momento el Cohen tomó las dos palomas y las ofreció como Korbán sobre el altar.
                Esa noche, entre sueños, el Rey Agripas escuchaba una voz que le decía: "La ofrenda de un desposeído es más importante que la tuya".
                A la mañana siguiente el Rey le dijo al Cohen: "¡¿Acaso no te ordené que nadie excepto yo podía ofrecer ofrendas?!". A esta pregunta proveniente del rey, el Cohen le relata todo lo acontecido y termina preguntando: "¡¿No era correspondiente que yo ofrezca el Korbán de este hombre?! ". A lo que el rey respondió: "Muy bien has hecho todo lo que has hecho יפה עשיתה כל מה שעשיתה".
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                Hace algún tiempo, un martes a la mañana en los que estudiamos Halajá en el Seminario Rabínico, mientras leíamos el Shulján Aruj, mi maestro el Rab Ariel Stofenmacher nos dijo: "Alguno podría pensar que pierde el 10 % de su dinero haciendo Tzedaká, pero en realidad está ganando el otro 90 %". (En referencia a lo escrito en el Shulján Aruj – Ioré Deá – Leyes de Tzedaká (Simán 449:1)[2]: "La cantidad que uno debe dar (de Tzedaká), si está dentro de sus posibilidades, es dar todo lo que necesiten los pobres. Y si su mano no alcanza para todo esto, lo más loable es entregar hasta un quinto (20%) de sus bienes en Tzedaká, la medida media es el 10%, de aquí para abajo, no es lo recomendable"…).
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                El Midrash que estudiamos arriba, así como el breve relato de la clase de halajá, nos dan una perspectiva de un tema que nos atañe a todos: Aportar.
                La Tradición judía hace mucho hincapié en el aporte de cada uno, tanto económico como accionando en las Mitzvot.
                Alguno podría sentir que su aporte no dará frutos, por ser muy pequeño y considerarlo insuficiente, pero no es tan así, ya que si entendemos el aporte de cada uno de nosotros como esencial, y este surge desde las entrañas mismas del sentimiento, siempre será trascendente y significativo.
                Como dicen Nuestros Sabios en el Talmud "Tanto el que logra aportar mucho o poco son meritorios, sólo que dirijan su corazón al Cielo (que tengan las mejores intenciones) אחד המרבה ואחד הממעיט ובלבד שיכוין לבו לשמים " (Talmud Bavli - Brajot 5b).
                La posibilidad de siempre mejorar la situación personal, comunitaria y social en la que vivimos depende en buena parte de nosotros mismos.
                El aporte que tenés para hacer es enorme, siempre que des lo mejor que tenés.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
שבת שלום ומבורך
Meir Szames



[1] ויקרא רבה (מרגליות) פרשת ויקרא פרשה ג
ה] ושסע אתו בכנפיו ולא יבדיל (ויקרא א, יז). אמ' ר' יוחנן הדיוט הזה אם מריח הוא ריח כנפיו נפשו סוללת עליו ואת אמ' יקרב לגבי מזבח, וכל כך למה, כדי שיהא מזבח מהודר בקורבנו שלעני. אגריפס המלך ביקש להקריב אלף עולות ביום אחד. שלח ואמ' לכהן אל יקריב אדם היום חוץ ממני. בא עני אחד ובידו שני תורין אמ' לו הקריב לי את אילו, אמ' לו המלך ציוני ואמ' לי אל יקרב אדם חוץ ממני היום. אמ' לו אדני כהן ארבעה אני צד בכל יום, אני מקריב שנים ומתפרנס בשנים, אם אי אתה מקריבן אתה חותך פרנסתי. נטלן והקריבן. נראה לו לאגריפס המלך בחלום קרבנו שלעני קדמך. שלח ואמ' לכהן לא כך אמרתי לך אל יקריב אדם חוץ ממני היום. אמ' לו אדני המלך בא עני אחד ובידו שני תורין אמ' לי הקריב לי את אילו. אמרתי לו המלך ציוני ואמ' לי אל יקריב אדם חוץ ממני היום, אמ' לי ארבעה אני צד בכל יום, אני מקריב שנים ומתפרנס בשנים, אם אי אתה מקריבן אתה חותך פרנסתי, לא היה לי להקריב. אמ' לו יפה עשיתה כל מה שעשיתה.
[2] שולחן ערוך יורה דעה הלכות צדקה סימן רמט - כמה חייב ליתן וכיצד יתננה, ובו ט"ז סעיפים. סעיף א: שיעור נתינתה, אם ידו משגת יתן א כפי צורך העניים. ואם אין ידו משגת כל כך, יתן עד חומש נכסיו, מצוה מן המובחר; ואחד מעשרה, מדה בינונית; פחות מכאן, עין רעה. וחומש זה שאמרו, שנה ראשונה מהקרן, מכאן ואילך חומש  שהרויח בכל שנה. הגה: ואל יבזבז אדם יותר מחומש, שלא יצטרך לבריות. ודוקא כל ימי חייו, אבל בשעת מותו יכול אדם ליתן צדקה כל מה שירצה. ואין לעשות ממעשר שלו דבר מצוה, כגון נרות לבית הכנסת או שאר דבר מצוה, רק יתננו לעניים.

17.1.16

PARASHAT BESHALAJ. ¿Desierto o libertad eternas?

Shemot (Éxodo) 13:17 - 17:16

                Los preparativos para la salida de Mitzraim ya están listos. El Pueblo de Israel está iniciando su camino a la libertad.
                Y sorprende el tercer versículo de esta parashá “Y tomó Moshé los huesos de Iosef con él, porque él juramentar había juramentado a los hijos de Israel diciendo: Recordar habrá de recordar Elohim a ustedes y harán ascender mis huesos de aquí, con ustedes” (Shemot 13:19).
                En nuestro viaje a intentar de entender mejor este tramo de la Torá, nos acompañará el Midrash llamado ‘MEJILTA DERABI ISHMAEL’ (Parashat BeShalaj - edición de Horovitz-Rabin págs.. 78 y 79), que con la frase Va-ikaj Moshé et atzamot Iosef imó… empieza a delinear varias ideas de las razones que hacen que Moshé lleve consigo los huesos de Iosef, cumpliendo lo que éste había pedido a los hijos de Israel para cuando los redimiera el Eterno.
                Dice el Midrash: este versículo viene a reconocer la sabiduría y bondad de Moshé, ya que todos los de Israel estaban ocupados en recolectar elementos de oro y plata, y Moshé estaba ocupándose de Mitzvot.
                Y más adelante nos traerá un relato maravilloso:
                El “arón” de Iosef (arca que lleva sus restos) va junto al “Arón Jei HaOlamim” (el arca donde van las Tablas de la Torá, es llamado por el Midrash como el ‘arca del que vive por siempre’).
                Y los transeúntes que se cruzan por el camino con el Pueblo de Israel dicen: ¿cuál es la cualidad de estas dos arcas? Y los Bnei Israel responden: este es el arca de un muerto, y este es el arca del Jei HaOlamim (del que vive eternamente).
                Y entonces preguntan: ¿Cuál es la cualidad de este muerto para ir junto al arca del Jei HaOlamim? A lo que responden: el que va dentro de este cajón (Iosef), cumple y mantiene lo que está escrito dentro de este otro arca (La Torá).

                ¿Qué quiere enseñarnos este Midrash? ¿Se imaginaron alguna vez que el cajón de Iosef iba al lado del Arca del Pacto?
                Iosef HaTzadik, el Justo, una de las figuras centrales de la Torá, goza de un prestigio que trasciende su vida física. Una vez muerto, y pasados largos años de su partida, Moshé, el más grande los Maestros y Profetas, se ocupa de cumplir con la promesa que realizan los Bnei Israel. Promesa realizada por los hermanos de Iosef, y que es transmitida de generación en generación hasta que llega el momento en que Moshé se ocupa de cumplir la promesa. (Se dice que cuando uno hace una Mitzvá hacia un muerto, hace Jesed veEmet, bondad y verdad, basado en Bereshit 47:29, cuando Iaacov le pide a Iosef que lleve sus restos mortales a la Tierra Prometida).
                Que Moshé se ocupe personalmente de una Mitzvá, no nos sorprende.
                Pero ¿qué significa lo que nos trae el Midrash cuando dice que un arca está relacionada con el otro?

                Nuestra conducta está marcada por siglos de recorrido común como Pueblo de Israel. Moshé Rabeinu, Iosef, Nuestros Patriarcas en la Torá, los Profetas, los Jajamim (Sabios) desde la Mishná y el Talmud, pasando por la Edad Media con Rashi y Maimónides, llegando a los padres y constructores de Medinat Israel con Hertzl, Bialik, Ben Gurión, Itzjak Rabín, Ariel Sharón. Cito sólo algunos ejemplos porque la lista se hace enorme. Nos encanta compararnos con sus figuras históricas. Es hermoso pensar y sentir que somos sus herederos directos. Que encarnamos todo lo que ellos hubieran querido de nosotros.
                Después nos miramos un poco más íntimamente, y nos damos cuenta que esa es una linda aspiración, pero que muchas veces por ignorancia, y otras tantas veces a propósito, nos corremos de sus caminos.

                El Aron Jei HaOlamim del Midrash, viene a reflejar la palabra y la acción eternas para Am Israel. Y el de Iosef, nos simboliza que nos quedan muchas promesas por cumplir.

                Para la vida eterna del Pueblo de Israel, tendremos que seguir cumpliendo en palabras y, sobre todo, en acciones, nuestro legado.
                No tenemos que sentir que ese legado nos oprime. Ese legado milenario sin dudas, deberemos prometernos, nos liberará una vez más.
                Nos dará la posibilidad de pensar mejor, de sentir más y, si logramos abrevar de él, a accionar mejor.

                En momentos donde bocas y plumas inescrupulosas nos ponen de ejemplo de lo malo que sucede en el mundo, demostremos con nuestras acciones, y no sólo con broncas y palabras al viento, que somos aquellos mismos que se prometieron ser luz para las naciones.
                El camino para salir de Mitzraim nos llevará por situaciones como estas, juntos vamos a poder atravesar los desiertos modernos. Que sea difícil no significa ni que sea malo ni imposible, simplemente, es un gran desafío que tenemos frente.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Meir Szames

9.11.15

PARASHAT MIKETZ: La veneración y la hermandad.

BERESHIT (GÉNESIS) 41:1- 44:17

                Esta parashá consagrará a Iosef como uno de los hombres más importantes de nuestra Tradición, lo convertirá en Iosef HaTzadik.
                El faraón soñará con sietes vacas gordas que son devoradas por siete vacas flacas. Ningún mago ni adivino egipcio logra dilucidar el enigma. Hasta que el jefe de los coperos recuerda que había un joven hebreo encarcelado en la mazmorra que tenía habilidades especiales para develar el significado de los sueños.  Iosef, invocando y reconociendo la ayuda y el consejo divinos, saldrá tan bien parado de esta situación, que el faraón lo pondrá a cargo del gobierno de todo Egipto.
                En ese nuevo rol, se reencontrará con sus hermanos, quienes lo dejaron abandonado en un profundo pozo, de lo que resultaría vendido como esclavo a Egipto; fingieron su muerte y se la anunciaron a su padre Iaacov.
                Eran años de “vacas flacas”, de sequía para toda la zona. Gracias a las previsiones que tomara Iosef, Egipto tenía alimentos para resistir tantos años de sequía. Iaacov enviará a sus diez hijos mayores a comprar víveres a Egipto.
                Dice la Torá: ‘Vinieron los hijos de Israel (Bnei Israel) para mercar entre los vinientes, pues había hambre en la tierra de Canaan’ (42:5).
                Iosef no se dará a conocer a sus hermanos hasta la parashá siguiente, Vaigash. Pero en un momento de tensión con sus hermanos, él les dirá que hagan lo que les dice, más exactamente les dice: “Hagan esto y habrán de vivir — a Elohim yo venero” (42:18).
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                Se cuenta que, en un pequeño pueblo en la montaña, las personas, que trabajaban en la cosecha y en la recolección de madera, salían de sus casas con una soga atada a la cintura de un lado, y el otro extremo atado a sus hogares.
                De este modo, si se perdían por las inclemencias climáticas, en la nieve, o porque la noche los encontraba lejos, simplemente tenían que ir volviendo guiándose con la cuerda que los unía a sus hogares.
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                Hasta ahora había aprendido que el Minian, la base mínima de diez integrantes de una comunidad, se los aprende comparando a los diez exploradores que mintieron sobre la Tierra Prometida, y llevaron al Pueblo de Israel al castigo divino de deambular cuarenta años por el desierto (Parashat Shlaj Lejá, Libro de Bemidbar). Diez exploradores = diez para el Minian.
                Hace poquito vi una fuente, que a pesar de no ser la que marca la tendencia legal, quisiera compartirla con ustedes: el número 10, que marca el mínimo de integrantes para un Minian, para poder realizar todo tipo de Tefilot, que nos permite leer de la Torá y recitar Kadish, según esta opinión talmúdica, podría aprenderse de los diez hermanos de Iosef, que en esta parashá son llamados Bnei Israel, hijos de Israel (Iaacov), por primera vez (Talmud Ierushalmi Meguilá 4:4). Se podría comparar este versículo donde dice ‘Bnei Israel’, con el versículo de Vaikrá que dice ”VeNikdashti be-toj Bnei Israely me santificaré dentro de los hijos de Israel, Yo soy Adonai, El que los santifica” (Levítico 22:32).

                En ese encuentro de Iosef con sus hermanos, abundan la tensión y la desconfianza. Hasta que, en medio de idas y vueltas, Iosef, sin decirle que él era su hermano, les dice: yo venero a Elohim.
                Esa soga, esa guía, atada hace generaciones, permite que pasados algunos eventos, se produzca el reencuentro fraternal.
                Quizás ese pueda ser un desafío interesante para esa gran Kehilá que formamos los miembros del Pueblo de Israel, que además de nuestro amor, respeto y apego a la letra, seamos capaces de mantener en alza el espíritu. Nuestro único interés no podrá ser mantenernos refugiados en saber que tenemos un número ‘diez‘ seguro. Tendremos que arriesgarnos a ser hermanos, tendremos que desafiarnos a la hermandad y a la santificación del nombre divino a través de todos nuestros actos actos.

                Como dice el Martín Fierro, los hermanos sean unidos, pues esa es la ley primera.
                Que podamos buscar reunirnos en comunidad, en Kehilá, a través de ese hilo conductor que a través de las generaciones nos lleva por los caminos de la Torá y nuestra Tradición.
                Que logremos encontrarnos en el amor por el Otro y en la experiencia de lo trascendente.

¡SHABAT SHALOM UMEVORAJ!
¡JANUCA SAMEAJ!
Meir Szames