2.2.17

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Bó

                                                                       בס'ד

EL MIDRASH

Ha-jodesh ha-ze lajem...
            “Este mes es para vosotros…”
            “Dijo Ado-nai a Moshé y a Aharon en la tierra de Egipto diciendo: Este mes es para vosotros el comienzo de los meses: Primero es, para vosotros, de los meses del año” (Shemot-Éxodo 12:1-2).

            Dijeron los ángeles celestiales delante del Kadosh Baruj Hu: Amo del mundo ¿Cuándo vas a hacer las festividades? Porque así está escrito “Es la sentencia dictada por los ángeles…” (Daniel 4:14). Les respondió: Tanto yo como ustedes, vamos a recibir lo que Israel dictamine respecto a cuándo un año termina y cuando empieza, ya que está dicho “Invoco al Dios Altísimo, al Dios que tanto hace por mí.” (Tehilim – Salmos 57:3), y también dice la Torá: “Estos son los plazos señalados por Ado-nai, los (otam) que habréis de proclamar, días de convocaciones sagradas…” (Vaikrá-Levítico 23:37). Dónde dice ‘otam’ hay que entender ‘atem’ ⁼ ustedes, dice Dios: Ya sea en su momento adecuado o no, Yo no tengo otras ‘moadot’, fechas de sagrada convocación, más que estas que ustedes declaran.
            Les dijo el Kadosh Baruj Hu a Israel: En el pasado, esto estaba en mis manos, como dice en Tehilim 104:19 “Hizo la luna para marcar los tiempos…”, pero desde ahora en adelante esto pasa a estar en vuestras manos, bajo vuestro dominio, si dicen que ‘sí’ es ‘sí’, si dicen ‘no’ es ‘no’, de todos modos será “Este mes es para vosotros”. No sólo eso, sino que si deciden agregarle un mes más al año (haciéndolo ‘embolismal’, bisiesto), yo voy con ustedes, por eso es que está escrito “Este mes es para vosotros” (Midrash Shemot Rabá 15:2).

EXPLICACION
            Al comenzar la Torá, se discute por qué comienza con la creación del mundo en Bereshit, y no comenzaba en este versículo, del capítulo 12 de Shemot, ya que siendo la Torá un libro de leyes, esta ley, de la consagración de los meses (Rosh Jodesh), es la primera ley dictada por Dios al pueblo de Israel como conjunto. Existen diversas mitzvot previas en el relato bíblico, pero esta ley, dada todavía en la tierra de Egipto, es la primera que el pueblo recibe como conjunto de personas libres.
            El midrash nos trae una explicación hermosa y sencilla.
            La corte celestial le pregunta a Dios, cómo sería el sistema de los acontecimientos importantes y festividades del calendario. A lo que Dios responde, a pesar de que Yo creé el mundo, e hice las reglas de la naturaleza, dejo este asunto del calendario en manos del Pueblo de Israel, el cual deberá saber hacer los cálculos que hagan coincidir a cada fiesta con su momento exacto, por ejemplo, Pesaj, también llamada Jag Ha-Aviv, la fiesta de la primavera, deberá celebrarse siempre en primavera. Esta responsabilidad recae a partir de la salida de Mitzraim en el Pueblo de Israel.

            El mensaje del midrash pareciera ser: Para ser libres, verdadera y plenamente libres, hay que poder dominar sobre el tiempo. La mitzvá que se dicta para nuestro pueblo, la primera es, nada más y nada menos, que adueñarnos del tiempo.
            Dios hizo la noche y el día, los astros luminosos, las reglas de la naturaleza que hacen que tengamos distintas estaciones, inviernos y veranos, otoños y primaveras. Somos nosotros quienes tenemos la obligación de hacer que los acontecimientos de nuestro año lleguen cuando tienen que llegar.
            Para un mundo como el que vivimos, alienado por tiempos impuestos desde el afuera, donde poco lugar queda en nuestras agendas para lo realmente importante, lo que realmente nos hace felices y nos gusta, este midrash viene a decirnos “vos sos el dueño de tu tiempo, disfrútalo con tu familia, con tus amigos, con tu comunidad”.
            A hacer lo mejor posible con todo el tiempo del que podamos adueñarnos.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Rab Meir Szames


26.1.17

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Vaerá

                                                                                     בס'ד
 EL MIDRASH

Ve-hashlej lifnei Paró iehí le-tanín...
            “…toma tu vara y arrójala delante de Paró, se convertirá en serpiente” (Shemot-Éxodo 7:9).

            Es enseñado en el Talmud (Brajot 30b): ‘El que está rezando la amidá, incluso si el rey lo saluda no debe responderle, incluso si tiene una serpiente enroscada sobre su pierna no debe interrumpir su tefilá’. ¿Qué vieron los sabios para comparar el enrosque de una serpiente con el reino de Mitzraim (Egipto)? Dijo Rabi Shimon Ben Pazi: Es aquello que dice el versículo en Irmiahu-Jeremías 46:22 “Una voz emite como de serpiente que silba…”, así como la serpiente silba antes de su ataque y luego mata, así el reino (el de Mitzraim o cualquier otro) ‘silba y mata’, ya que el reino primero te detiene, luego te acusa y finalmente te mata.
            Otra opinión: ¿Qué vio Dios para comparar el reino de Mitzraim con la serpiente? Así como la serpiente se tuerce, así también el reino egipcio tuerce sus caminos, por esto dijo el Kadosh Baruj Hu a Moshé: Así como la serpiente se tuerce, así también el faraón se tuerce; cuando venga a retorcerse, tergiversar y curvar su modo de actuar hacia ustedes, dile a Aharon que tome la vara frente a él, demostrando y sugiriéndole ‘con esta vara serás castigado’ (Midrash Shemot Rabá 9:3).

EXPLICACION
            Avanzando en Sefer Shemot, vamos encontrando opiniones dentro del midrash de lo que significa Egipto.
            Inicia el midrash con un versículo donde Dios le ordena a Moshé y a Aharon, que cuando el faraón les pida la realización de algún portento o una prueba de que lo que dicen es cierto (que vienen en nombre de Ado-nai a liberar a los hebreos), la respuesta será que Aharon tome su vara y la arroje delante de Paró. La vara se convertiría en serpiente. Este es un pasaje conocido de la Torá.
            Se nos dice una halajá sobre cuál debe ser la concentración al momento de hacer Tefilá, el rezo que se realiza de modo silencioso, que no debiéramos interrumpir aunque un destacado personaje entrara al lugar, ni siquiera ante un peligro tan grande como el inminente ataque de una serpiente.
            ¿Por qué se comparan un rey con una serpiente? Ya sea el faraón o cualquier otro, parece haber un mensaje detrás de las palabras que se están usando en esta descripción. En el momento de la tefilá, donde nos concentramos en nuestros rezos y pedidos, susurramos, hablamos con voz muy bajita, de modo que apenas nos oímos nosotros, ya que Dios no necesita que gritemos para oírnos. Hacemos tefilá y buscamos, idealmente, mejorarnos a nosotros mismos, sacar nuestros mejores pensamientos y sentimientos. Todo esto es comparado con el otro “susurro”, que describe el midrash como el que silba la serpiente antes de atacar.
            Nuestros mitzarim, Egiptos que cada uno de nosotros tiene, nos susurran, parecen dulces, y quieren confundirse con nuestras tefilot. Así el Egipto personal de cada uno parece querer enroscarse sobre nosotros, susurrando, dulcemente, pero falsamente, como un rey falso que quiere atraparnos y oprimirnos, como una serpiente que parece tranquila, pero nos va a atacar en breves instantes.
            Angustia pensar que muchas veces caemos en sus susurros, pero ¿Cómo nos enfrentamos a situaciones que, muchas veces, nosotros mismos provocamos? Otras veces los Egiptos vienen de afuera, pero nosotros vemos como se enroscan a nuestra pierna, y no reaccionamos a tiempo. La respuesta parece estar contenida en la segunda parte del midrash: Cuando este mitzraim, representado por su faraón, viene a querer probarnos, habrá que mostrarse seguro y firme, vara en mano, haciéndole entender que nosotros mismos tenemos con qué defendernos. Nosotros tenemos que estar seguros de que podemos. Esa seguridad y firmeza en nosotros mismos, que tenemos que alimentar en el amor de nuestras familias y amigos, en nuestras pertenencias espirituales, es la que tendrá que salir a relucir cuando venga el ‘faraón’ a exigir pruebas, nosotros tenemos con qué enfrentar esas situaciones. El comienzo de nuestra liberación, comenzará en esa seguridad.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Rab Meir Szames


19.1.17

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Shemot

                                                                                                                                               בס'ד
 EL MIDRASH

Moshé haiá rohé...
            “Moshé era pastor”
            “En cuanto a Moshé, pastoreaba las ovejas de Itro, su suegro, sacerdote de Midian. El condujo a las ovejas en pos de pasturas. Y llegó hasta el Monte de Elo-him: a Joreb” (Shemot-Éxodo 3:1).
            Así está escrito Tehilim – Salmos 11:4: “Ado-nai en su Templo Santo, Ado-nai, su trono está en los cielos; ven sus ojos el mundo, sus párpados juzgan a los seres humanos”.
            … ¿A quién en particular juzga? Al tzadik (justo), cómo dice en el versículo siguiente de Tehilim (11:5) “Ado-nai juzgará al justo”.
            ¿Y de qué modo lo pone a prueba? Cuando pastorea un rebaño.
            A David lo puso a prueba y supo que era un excelente pastor, así dice en Tehilim 78:70 “Y eligió a David su servidor, lo tomó de los cuidados del rebaño” … David hacía lo siguiente: sacaba primero a pastar a los animales más pequeños, para que puedan comer el pastaje más tierno. Luego sacaba al ganado más anciano para que se alimentes de los pastos intermedios. Y por último al ganado más fuerte para que se alimenten de los pastos más duros. Al ver esto, el Kadosh Baruj Hu dijo: Aquél que sabe pastorear el rebaño cada persona según su fuerza, va a ser quien va a venir y tener a cargo pastorear a mi pueblo, y “le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Iaacov, y a Israel, su heredad” (Tehilim 78:71).
            Así también, Dios probó a Moshé a través del rebaño de ovejas, como cuentan nuestros Maestros: Cuando se encontraba Moshé Rabeinu, la paz sea con él, pastoreando el rebaño de su suegro Itró en el desierto, se escapó un cabrito, y corrió tras de él hasta que llegó a un lugar cubierto de arbustos y sombra, cuando llegó a este lugar, encontró una fuente de agua y se detuvo el cabrito a beber agua. Al llegar Moshé a su lado dijo: ‘Yo no sabía que estabas corriendo en busca de agua para calmar tu sed. ¡Estás cansado!’. Subió al cabrito sobre sus hombros y lo llevó de este modo de regreso junto al resto del rebaño. Le dijo el Kadosh Baruj Hu: Tu tienes misericordia para conducir de este modo al rebaño de una persona de carne y hueso, ¡Por tu vida! Tu conducirás a Mi rebaño Israel, por esto dice el versículo “Moshé era pastor” (Midrash Shemot Rabá 2:2).

EXPLICACION
            Comenzamos a transitar el segundo libro de la Torá, Sefer Shemot. Su contenido principal rondará acerca de la salida del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto y la entrega de la Torá en el monte Sinaí.
            El midrash que estudiamos esta semana, nos hablará de una característica de Moshé Rabeinu, nuestro maestro, para que merezca ser quien transmita la Voluntad Divina y conduzca al pueblo de Israel.
            Tanto así, que en los versículos siguientes al que nos describe a Moshé pastoreando las ovejas de su suegro, aparece el relato de la zarza ardiente, “Se le apareció el Enviado de Ado-nai a él, en el corazón de un fuego, en medio de la zarza. Vio él y he aquí que la zarza ardía en fuego, mas la zarza no se consumía” (3:2). Creo que esta sucesión en los versículos, es lo que hace que nuestros Sabios expliquen que motivó a Dios a aparecerse en ese momento a Moshé a través de algo tan simple y maravilloso como la zarza ardiente. Un arbusto simple, que podría haber sido un arbusto más de los dispersos en el enorme desierto.
            Y se nos describe con absoluta simpleza una característica que comparten tanto el Rey David como Moshé: El ocuparse de todos en el rebaño, de los pequeños, de los medianos y grandes, de los jóvenes y ancianos, de los que van con el rebaño y los que se corren de sus caminos.
            Moshé tiene la sensibilidad de correr detrás de un cabrito que se escapa, y al llegar al lugar donde se encuentra, nota el motivo de su escape: tenía sed.
            Esta sensibilidad es la que permite a Dios elegir al líder de su rebaño, de su pueblo.

            En nuestros días, donde muchos parecen correrse y escaparse de los caminos de nuestro “rebaño”, se nos pedirá tener la sensibilidad de entender qué los hace querer escaparse, y buscar el modo de apaciguarlos, calmar su sed y hacerlos volver al camino de su pueblo.
            Nos tocará ser responsables por la parte de rebaño que esté a nuestro cargo, nuestros hijos, nuestras familias, nuestras comunidades y/o nuestras sociedades y darle a cada uno lo que necesita según sus características personales.
            Darles de beber de las aguas frescas y vivientes de nuestra Tradición, y traerlos de regreso con el rebaño.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ

Rab Meir Szames

12.1.17

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Vaiejí

                                                                                                                             בס'ד
 Vaikrá li-bnó, le-Iosef...
            “Y llamó a su hijo, a Iosef…”
            Dice el versículo completo: “Se acercaron los días de Israel (Iaacov) para morir y llamó a su hijo — a Iosef— y le dijo: Si ahora he hallado gracia en tus ojos, pon ahora tu mano bajo mi muslo y habrás de hacer para conmigo bondad y verdad: No me sepultes, por favor, en Egipto.” (Bereshit-Génesis 47:29).
            ¿Por qué no llamó a Reuben? ¿O a Iehuda? Ya que Reuben era su primogénito, y Iehuda era el rey (explicación a continuación). Y así y todo, los dejó de lado y llamó a Iosef ¿Por qué nuestro patriarca Iaacov hizo esto? Porque Iosef era el que tenía el poder suficiente en sus manos para hacerlo. Por esto “Y llamó a su hijo, a Iosef...”, porque era el que mandaba.
            “No me sepultes, por favor, en Egipto” Por ti he bajado a Mitzraim (Egipto), por ti dije “Puedo morir esta vez después de ver tu rostro, pues tú vives aún” (Bereshit 46:30).
            “…habrás de hacer para conmigo bondad y verdad (jesed ve-emet)” ¿Y es que acaso existe un jesed shel sheker (bondad de mentira) que Iaacov tiene que decirle ‘jesed ve-emet’? ¿Por qué se expresa así? Esto se explica con el siguiente ejemplo: Cuando un allegado fallece, se tiene la mitzvá de acercarse a los deudos, a ayudar en lo que se necesita y, sobre todo, a portar el cajón. Pero cuando fallece un familiar, se le dice a los familiares directos que no porten el cajón. Por esto Iaacov le dice a Iosef: Si hicieras conmigo jesed después de mi muerte, sería un jesed shel emet (Midrash Bereshit Rabá 96:5).

EXPLICACION
            Los relatos familiares de Iaacov/Israel y sus hijos se cierran esta semana, junto con el primer libro de la Torá, Sefer Bereshit.
            Y se verá como Iaacov se despide de sus hijos y nietos, arregla algunos detalles para cuando ya no esté físicamente, y luego bendice a su descedencia.
            Dentro de los ‘detalles’ que intenta solucionar, está el tema sensible (luego de varios milenios sigue siendo un tema que sensibiliza, pero lo dejo para otra ocasión…) de su sepultura.
            El pedido específico es a su hijo Iosef, de que lo entierre en la tierra de Israel, junto con sus padres.
            Así el midrash se empieza a hacer algunas preguntas.
            La primera, por qué se lo pide a Iosef, siendo que podía habérselo ordenado/pedido a su primogénito Reuben, o a Iehuda, que llevaba la voz cantante entre los hermanos (y el midrash hace referencia a que en las generaciones futuras de Iehuda vendrían los reyes). El midrash parece responder: Una vez más, Iaacov Avinu, en su comportamiento práctico y natural pragmatismo, entiende que Iosef, visir, mano derecha del faraón, es quien va a tener la posibilidad material de hacerlo. Lo que él ordene, será cumplido.
            La segunda pregunta hace referencia a un término llamativo en el texto de la Torá: “…habrás de hacer para conmigo bondad y verdad (jesed ve-emet)” ¿Qué es lo que entiende Iaacov que tiene que decir que se haga con él un ‘jesed ve-emet’?
            ¿Hay acaso una falsa bondad? Lo que el midrash nos trae es un concepto que se repite en varias oportunidades en la Torá, y en toda la literatura rabínica, que es el ‘jesed shel emet’, la verdadera bondad, que es aquella que se hace hacia alguien que ya no puede devolverle el favor. El caso más clásico es darle sepultura a un fallecido, ya que él no podrá devolverle la bondad. Esta mitzvá, levaiat ha-met, acompañar al fallecido y a sus deudos, está clasificada como una de las mitzvot que tiene una recompensa eterna.
            En nuestro caso en particular, Iaacov pide a su amado hijo que haga un jesed shel emet con él, que no lo sepulte en Egipto, sino que haga todo lo posible por llevarlo a la tierra de sus ancestros, y lo entierre en Kiriat HaMajpelá (hay midrashim que explican el pedido, entendiendo que Iaacov no llevó a su esposa Rajel –madre de Iosef- a este lugar porque el dolor de la pérdida de su mujer amada se lo había hecho imposible). Por eso se acentúa en este caso que sería un jesed pedido por Iaacov a su hijo, ya que su padre no lo hizo por su amada esposa.

            Iosef no sólo tendrá la posibilidad de hacer esto desde lo físico y político, sino que tendrá que tener la fuerza de hacer lo que su padre no pudo. Superar todo y ser fuerte para seguir con la vida, cumpliendo su promesa que realiza en esta parashá.

            El mundo del estudio de la Torá y las mitzvot es complejo. Hay una cantidad ilimitada de fuentes y textos dentro de nuestra Tradición. Cuesta avanzar, cuesta entender los fundamentos y los por qué de tantas reglas y halajot que parecen no tener fin y que no alcanza esta vida para terminar de conocer y aplicar a nuestro día a día.
            Terminamos de estudiar un midrash cada semana de este primero de los cinco libros de la Torá. Cuando se termina de leer cada uno de estos libros en la sinagoga, se grita al unísono “¡Jazak jazak ve-nitzjazek”, algo así como ‘¡fuerza!¡Seamos fuertes y fortalezcámonos!’, para seguir teniendo la fuerza y la constancia de terminar un libro de la Torá e inmediatamente la semana siguiente retomar el estudio de un nuevo libro.
            Que así también sea en nuestras vidas, que siempre tengamos la fuerza para seguir creciendo y seguir disfrutando cada día.
            Como saluda mi Rab en estos shabatot, que son llamados ‘Shabat Jazak’,
SHABAT JAZAK SHALOM

Rab Meir Szames

5.1.17

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Vaigash

                                                                                                                           בס'ד
Vaigash elav Iehuda...
  “Se acercó a él (a Iosef) Iehuda y dijo: Ruégote mi señor, pueda ahora hablar tu servidor una palabra a oídos de mi señor, mas no se encienda tu furor contra tu servidor; pues tú eres como Paró.” (Bereshit-Génesis 44:18).
  Está escrito en el libro de Mishlei-Proverbios (20:5): "Como aguas profundas es el consejo en el corazón de un hombre; mas el varón de entendimiento lo sacará".
  Se puede comparar este versículo con un pozo profundo, que en el fondo guarda aguas puras y frescas, y a pesar de esto, ninguna criatura puede llegar a tomar agua de este pozo. Hasta que llega una persona y ata los cabos, une una cuerda con otra cuerda, hebra por hebra, tira de ella suavemente y con paciencia, hasta que logra sacar del fondo el agua y beberla. Luego de eso, pudieron venir todos los demás y beber de esas aguas puras. Así no vaciló Iehuda, se paró delante de Iosef y le respondió asunto por asunto, hasta que pudo llegarle a su corazón. (Midrash Bereshit Rabá 93:4).

  Este midrash viene a describir la intención y la paciencia con que Iehuda se enfrenta a Iosef, en un diálogo fuerte, donde en pocos versículos se descubrirá la verdadera identidad de quien hasta ahora se presenta como un gobernante egipcio, y resulta ser su hermano.
  Iehuda habla de manera respetuosa y simple, buscando el “seter”, el sentimiento oculto en el corazón de Iosef. Ve en su comportamiento que algo oculta, y se dispone a averiguar que es.
  Como está escrito apenas un poco más adelante en esta parashá “Y no pudo Iosef contenerse ante todos los que estaban de pie cerca de él y exclamó: ¡Haced salir a toda persona de junto a mí! Y no estuvo presente nadie con él cuando se dió a conocer Iosef a sus hermanos” (Bereshit 45:1).
  Lo que comienza con palabras de respeto y entendimiento, abre el corazón de su hermano, que estaba herido por tanta desgracia familiar y años de dolor. Comienza otra historia para los hijos de Iaacov/Israel. Se renueva la vida como hermanos que devendrá en lo que hoy llamamos el Pueblo de Israel.

  Muchas veces nos pasa que guardamos nuestro sentir como si fueran “aguas profundas”, y no nos encontramos dispuestos a permitir que nuestro prójimo pueda ver que hay en el ‘fondo del pozo’.
  En ese momento, se necesitará del ‘Iehuda’, de la persona que esté dispuesta a tenernos paciencia. O ser nosotros quien tengamos paciencia para con el otro, sabiendo que habrá que tirar muy suavemente de la cuerda, acercándonos poco a poco hasta llegar a su corazón. No dar un consejo apurado, sino sopesar la situación y ser amables y pacientes.
  Si así logramos actuar, podremos encontrar el sentimiento puro y hermoso que hay en el corazón de nuestros hermanos.
  Para cerrar la idea, traigo una línea del poema de Moshé Even Ezra que dice “Las palabras que salen del corazón, entran al corazón” (Shirat Israel, 70:156). Y dice sobre esto el Rebe Menajem Mendel de Kotzk, “Las palabras que salen del corazón, entran al corazón”, también al corazón del cual salieron aquellas palabras. Por esta línea está nuestro desafío, hablar de corazón hará bien a los demás y nos hará bien a nosotros.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ
Rab Meir Szames

29.12.16

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Miketz

                                                                                                                            בס'ד

Kjú mi-zimrat ha-aretz bi-jleijem
            “Tomen del mejor producto de la tierra en vuestras alforjas…” (Bereshit-Génesis 43:11).

            Rabí Ieoshua de la ciudad de Sajnin dijo en nombre de Rabí Levi: Esto significa cosas que son alabadas (y que se les cantan alabanzas) en el mundo…
            “Y el doble de dinero tomen en su poder” (43:12). Rabí Itzjak dijo: no sea cosa que suba la cotización de los productos.
            “…ya que el dinero que había sido devuelto en la boca de vuestras alforjas habrán de llevar de vuelta. ¡Tal vez yerro es! Y a vuestro hermano tomen y levántense, vuelvan hacia el hombre” (43:12-13).
            Les dijo Israel a sus hijos: Ya tienen preparado el dinero, los regalos y están todos los hermanos que van a ir de viaje, ¿necesitan algo más? Le respondieron sus hijos: Te pedimos tu Tefila por nosotros.
            Les respondió: Si mi Tefilá es lo que piden: “Y El-Shaddai les otorgue a ustedes misericordia ante el hombre y que les libere a vuestro hermano…” (43:14) (Midrash Bereshit Rabá 91:11).

            El midrash de esta semana nos describe una escena intima de dialogo entre Iaacov (en este pasaje de la Torá es llamado por su nombre Israel) y sus hijos, en el momento en que deben volver a descender a Egipto para negociar con su hermano Iosef, visir de Egipto (todavía no han revelado su identidad y creen que es un egipcio): Deben negociar víveres y la liberación de uno de sus hermanos.
            En este contexto, en varios versículos (43:11-14), se describen las instrucciones que el padre da a los hijos: Tomar productos importantes como presente para el mandatario extranjero, llevar dinero que debían devolver. El midrash viene a explicar las palabras de Iaacov-Israel, y a completar el sentido de los versículos.
            Nuestro patriarca detalla minuciosamente sus instrucciones. Y cuando termina de darlas, entrega una bendición a sus hijos. Ellos, que iban a emprender una empresa muy difícil e incierta, le piden llevar algo que les iba a hacer mucha más falta que todo lo material: La brajá de su padre. Y el padre, atento a tan intenso pedido, entrega su bendición y rezo por ellos: “Y El-Shaddai les otorgue a ustedes misericordia…”.
            Hermoso momento de intimidad el que nos acerca el midrash.
            Tan hermoso, como un dicho jasídico, atribuido a Rabi Najman de Breslav que habla sobre el versículo que encabeza nuestro midrash: “Tomen del mejor producto (zimrat) de la tierra”, es decir, de la melodía de la tierra, porque no hay cosa en el mundo que anime más el alma del ser humano, que las melodías de la casa paterna (nigunim shel beit aba).
            En la intimidad de nuestras familias se esconden y residen mensajes y melodías que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. Lindo poder darlos cuando nos toque, lindo poder recordarlos y ‘tararearlos’ cada vez que broten de nuestro corazón.
            Que las melodías de nuestra Tradición, sigan sonando en nuestras bocas y nuestros corazones.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ

Rab Meir Szames

22.12.16

UN MIDRASH POR SEMANA - Parashat Vaieshev

                                                                                                                  בס'ד

Vaieshev Iaacov be-eretz megurei abiv
            “Se asentó Iaacov en la tierra de las moradas de su padre” (Bereshit- Génesis 37:1).

            Abraham hizo guiurim (conversiones), cómo está escrito en Bereshit 12:5: "Tomó Abram a Sarai su mujer y a Lot - el hijo de su hermano - y todos sus bienes que habían adquirido, así como las almas que hicieron (asher asú) en Jaran", dijo Rabí Eleazar en nombre de Rabí Iosi Ben Zimra: Nadie en el mundo puede crear siquiera el más pequeño mosquito y ¿Qué es esto que viene y dice la Torá de "las almas que hicieron en Jaran?!?!" La Torá está hablando de los guerim (conversos) que convirtió Abraham. ¿Y por qué dice que "hicieron" y no dice que "convirtieron"? Para enseñarte que todo aquel que acerca al guer (converso/extranjero) es como si lo hubiera creado. Se podría decir que Abraham convertía a la gente, y ¿acaso Sara no los convertía? Por eso en el versículo está en plural, no dice "que hizo" sino que dice "que hicieron", cómo dijo Rabí Junia: Abraham se ocupaba de convertir a los varones y Sara de convertir a las mujeres.
            Se aprende también de la expresión "que hicieron" que Abraham Avinu los recibía en su casa, les daba de comer y beber, y los acercaba, los hacía entrar debajo de las alas de la Shejiná (Divina Providencia).

            Iaacov también realizaba guiurim (conversiones), cómo está escrito en Bereshit 35:2 "Dijo Iaacov a la gente de su casa y a todos los que estaban con él: Quitad los dioses extraños que hay en medio de vosotros, purificaos y mudad vuestras ropas" y en el versículo 4 "Dieron a Iaacov todos los dioses extraños que tenían en su poder y los zarcillos que tenían en sus orejas y los sepultó Iaacov bajo la encina que había cerca de Shejem.".

            Ya sabemos que Abraham y Iaacov realizaban guiurim, pero de Itzjak, el padre de Iaacov, no hemos escuchado que el también haya convertido gente en su época, ¿De dónde sabemos esto? De lo que enseña Rabí Hoshaia Raba en nombre de Rabí Iehuda hijo de Rabí Simón: Está escrito "Se asentó Iaacov en la tierra de las moradas de su padre (megurei abiv)" ¿Qué significa " moradas de su padre/megurei abiv"? "Me-güierei abiv" de las conversiones de su padre. (Midrash Bereshit Rabá 94:4).

            El midrash busca cuál es el sentido de que el versículo diga "megurei abiv" siendo que se sabe que Itzjak, padre de Iaacov, vivió todos sus días en Canaan (Eretz Israel).
            Y por eso busca otro significado al literal aparente.
            Entonces nuestros sabios empiezan a hilar la historia familiar de nuestros tres patriarcas, como personas que se ocupaban de difundir su fe, su forma de pensar, de ver y entender el mundo y de transmitir esto y buscar adeptos que quieran formar parte de su tribu/pueblo.
            Quizás este dato tome a alguno desprevenido, pero el pueblo judío no tiene una base racial, no se basa en un concepto de raza, ya que se puede ser judío por nacer de una madre judía o por adoptar la fe y la forma de vida judías. A esto último es lo que se llama por nuestra tradición como Guiur (traducido habitualmente cómo "conversión al judaísmo" - término que no refleja con exactitud el concepto en hebreo, pero uso esta traducción para que sea claro de que estamos hablando).
            El mensaje implícito que dejan nuestros Sabios al decir que nuestros Patriarcas realizaban guiurim es muy profundo. También es legislado así en el Talmud y en los códigos legales posteriores. Siempre existió la posibilidad para el que por herencia familiar no pertenece al pueblo judío, de poder entrar al mismo. Esto pone acento en algo: ser judío va mucho más allá de nacer en una casa u otra, ser judío tiene que ver en la forma como actuamos, en la forma en que pensamos, y en qué creemos.

            Más allá del caso puntual que trae nuestro midrash, sea para el caso que sea, transmitir lo que sentimos y vivimos, y pretender que otra persona pueda querer acercarse a nosotros, tiene que venir acompañado de amor. Un amor que se verá demostrado en nuestras actitudes, en nuestra mano abierta para dar, y en nuestra paciencia y respeto hacia el otro.
            Abrir las puertas de la casa, compartir y acercar, para juntos poder querer vivir y convivir, y transformar el mundo en un lugar más habitable, con ganas de ser vivido en comunidad.

SHABAT SHALOM UMEVORAJ

Rab Meir Szames